MÁS ALLÁ DE LAS CUESTIONES FISCALES


México globalizado

Mando estas reflexiones a unas cuantas personas, a las que creo les interesa el tema. Surgieron por lo que escribió Guillermo Fárber en una sección de su columna de esta mañana, misma que está al final y con la cual coincido: el sistema fiscal le quita a uno mucho tiempo, es confuso y fastidioso. A ello agrego varios problemas:

Uno puede pagar los servicios de contadores chafas. Si las empresas medianas se quejan de que los buenos se los llevan las grandes ¿Qué podemos decir los profesionistas independientes los empresarios pequeños y micros? (No escribo PYMES porque quien las unifica no tiene idea de lo que habla).

Como saben, hice mis cosas fiscales durante dos décadas, me actualizo año con año y tengo bastante idea del sistema. Puedo decirles que esos contadores saben poco. Después del error de la mía ($2400 y mucho tiempo me costó que ni ella ni yo supiéramos que además de la multa en sí, se ocasiona otra que cobra el SAT por mandar la primera) tomé consciencia de que el asunto fiscal no se puede dejar de lado, aunque otra persona arrastre el lápiz.

Encontrar a mi contadora me costó bastante trabajo. Es una gente seria y da recibo por su trabajo. Muchos NO lo hacen y creen que su misión es deducirles todo a los clientes. ¿De qué lado están? Del suyo. No del SAT, puesto que hacen lo posible porque no le llegue dinero. No del causante, porque lo ayudan a hacer tonterías: al deducir lo que no es deducible, los están poniendo en falta. Como no les dan recibo, no son legalmente solidarios y si meten al causante en problemas serios, se desaparecen.

Conozco varios casos de personas que la están pasando mal por eso. Las autoridades ¿Se dan cuenta del daño que hacen propiciando que personas sin ética asesoren sobre cosas imposibles de entender a personas que tienen voluntad de cumplir? ¿Miden el impacto que en materia de corrupción tiene eso? ¿Hacen cuenta de cuánto en realidad le llega al fisco y cuánto se pierde en el camino?

Paso a la segunda cuestión: a nivel macro el sistema es económicamente criminal porque está hecho con mentalidad de empleados, es decir como si el ingreso y los gastos de todos fueran mensuales. No es así y lo será cada vez menos, aunque logremos que México se vuelva uno de los enclaves industriales del mundo globalizado.

Les comento: por lo general, la gente que trabajamos por cuenta propia, los emprendedores y las empresas no cobramos todo por mes, ni siquiera la mayoría de los ingresos, Recibimos 50% al inicio del pedido y 50% al final o, si tenemos un cliente solidario, 30%, 30% y 40%.

Así, hay meses que recibimos ingresos y otros en que se tienen ceros. El dinero que se recibe es la entrada en el flujo de caja, NO es ganancia, es sólo el ingreso y entre mayor sea el proyecto, más dinero se recibe y más problemas se tienen porque menos gastos se pueden adelantar. Me explico:

Del ingreso (capital de trabajo) hay que sacar los gastos para realizar el proyecto y, por ejemplo, pagar sueldos y salarios (semanales, quincenales o mensuales), papelería, máquinas, aceite, en fin, lo que cada quien necesite para producir. Así, el no empleado se enfrenta a la disyuntiva de comprar lo más posible cuando recibe el ingreso o endeudarse cuando va a usar las cosas, al mes o a los dos meses, pues el fisco se llevó el dinero que debía haber guardado y usado para eso.

El resultado es económicamente perverso: el fisco se lleva el capital de trabajo, ahoga cualquier posibilidad de capitalizarse y está obligando a todos a quedarse en la sobrevivencia, en el mejor de los casos, o a irse a la economía subterránea, lo cual es fatal para el país, tanto por razones fiscales y de desarrollo económico, como porque le pega en el corazón al orden social, a los valores éticos y de legalidad y a la vida institucional.

¿Por qué no entienden algo tan sencillo? En parte porque los miembros del Congreso de la Unión,  los despachos fiscales, los representantes de los empresarios y los directivos de los medios de comunicación en realidad son empleados. En sí no es ni bueno ni malo. Para lo que nos ocupa es fatal porque podrán ser de altísimo nivel, eso no les quita su calidad de asalariados que reciben mensualmente sus ingresos y los ven como ganancias, es decir, no disminuyen los gastos que tienen que hacer para generar ese dinero.

Al hacer sinónimo ingresos y ganancias, están acabando con las posibilidades reales de crecimiento del país y alimentando las grandes distorsiones sociales que conocemos y padecemos.

Desde luego, ahorrar un poco es una posibilidad cerrada para profesionistas independientes, empresarios pequeños y micros que tenemos que escoger entre que el fisco se lleve la mitad del ingreso o transferirle esa posibilidad de ahorro al cliente, que por solidaridad con su proveedor le paga 30% en vez de 50% que antes se acostumbraba. En el acto está la recompensa: él tiene más posibilidades de aprovechar financieramente ese 20% que antes habría transferido al proveedor.

Para terminar el cuadro, el IETU aniquila el empleo porque no permite deducir la nómina, así que obliga a todos, grandes trasnacionales incluidas, a escoger entre comprar una máquina -deducible- y emplear una o dos personas -no deducibles-. Por racionalidad económica se escoge lo primero.

Hay otra opción: contratar a alguien por honorarios, en famoso outsourcing, incluso en cosas vitales para lo que uno hace, como es el manejo de la información. ¿Cuánta gente trabaja en una empresa y cobra en otra, que sólo se dedica a contratar personal y que como empresa independiente factura a la grandota, que deduce los gastos de nómina como servicios profesionales?

En ese esquema ¿Qué le pasa al verdadero empleador cuando el experto se le va con toda la información a la competencia? Eso le pega a todos, grandes empresas incluidas, es demoledor para el IMSS. A nadie parece importarle. Me pregunto ¿Será por eso que las trasnacionales siguen sin hacer investigación en México?

Mi propuesta es que si en realidad hay una reforma fiscal, ésta debe ser producto de un análisis integral, sistémico, que considere cuestiones socioeconómicas, políticas, legales y tecnológicas. De otra manera, será un ejercicio incompleto y el fisco seguirá siendo una de las principales causas del decrecimiento del país.

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BUHEDERA – GUILLERMO FáRBER

Impuestos

Me dice Fabio Cárdenas: “Me da tanta flojera mes con mes hacer la declaración para el SAT, que por obvias razones no es algo que hago gustoso. Hay que hacer declaración del ISR, IVA, IETU, encima descargar un programa de la página del SAT para declarar las DIOT y las LIE, pero hay que estar al tanto porque los programas cambian de versión y cuando uno menos se da cuenta la versión que uno usa ya no sirve. Encima, en el estado de Querétaro al declarar el ISR del estado hay que meterse a internet para generar una hoja que uno tiene para pagar ese mismo día o al día siguiente en un banco. No tengo idea de qué hace la gente que no maneja muy bien la instalación de programas en la computadora. Yo estoy entre las personas que no entienden al 100% el confuso mundo de las deducciones, y menos creo que los contadores y gente que trabaja en el SAT lo entiendan bien. Pienso que en México cada quien deduce como se le ocurre. Tristemente es tan confuso, poco profesional y complicado.”