HISTORIA DE MEXICO I


MEXICO GLOBALIZADO

Año de bicentenario y de centenario. Hacer un libro de historia de nuestro país y que salga publicado en estas fechas es sensacional. Dar clases de historia  no es lo mismo que escribirla, así que me actualicé. El libro es un texto para el Sistema Nacional de Bachillerato, publicado por ST Editorial. Abarca de la época precolombina a la Independencia. Tiene un enfoque de desarrollo humano, o de competencias, como se dice técnicamente. Siempre he pensado que la historia es un medio excelente para desarrollar el pensamiento analítico, pues lo facilitan sus diferentes interpretaciones del mismo hecho.

Con los acotamientos propios de un libro de texto, traté de aportar nuevas ideas, ejemplos y elementos. Por ejemplo, nuestro país inmerso en la fiebre de construcción que lo invade desde hace años, tiene ya en Guadalajara el primer edificio de una altura mayor a los 324 m que mide la Torre Eiffel. Desde el 2500 a.C. hasta 1880, la construcción más alta del mundo fue la pirámide de Keops, desplazada por la Catedral de Colonia que, con 157 m mide 10 más que la egipcia.

Revisar las hipótesis sobre el poblamiento de América resultó fascinante y muy ad hoc el que en el 2009 hayan descifrado nuestro genoma. La teoría del estrecho de Bering como único paso para gente de origen asiático se sustituyó por la hipótesis del origen múltiple. Por ejemplo, al paso ya mencionado se agrega el de la ruta Melanesia-Polinesia-América y los hallazgos de Monte Verde (Chile), Pedra Furada y Laguna Santa (Brasil) testifican la existencia humana en Sudamérica en épocas tan tempranas o más que en Norteamérica.

El libro tiene una foto del arqueólogo y museógrafo Luis Aveleyra Arroyo de Anda, debida a la cámara de su hermano Pablo, quien fue testigo del descubrimiento del mamut de Santa Isabel Iztapan y otros. Luis fue pionero en el estudio de la prehistoria de México.

Constatar que a diferencia del viejo continente, en el nuestro no hubo edad de metales, y saber que los arqueólogos establecieron el uso de cerámica como indicador de sociedad evolucionada es tan interesante como enterarse que se han encontrado evidencias de antiquísimos cultivos de guaje, calabaza, frijol, maíz, maguey, nopal, yuca, jitomate (tomate), aguacate, amaranto, chile, zapote, ciruela y algodón.

¿Quién no ha oído hablar de Mesoamérica, Oasisamérica y Aridamérica? Las tres son zonas culturales del México antiguo, que está por encima de las fronteras actuales. Su definición se debe al etnólogo Paul Kirchhoff. Su estudio se centra en la época de la conquista, cuando la presencia española cambió radicalmente el entorno.

Desde el DF cuesta trabajo darse cuenta de lo difícil que debe haber sido la vida en Aridamérica o pensar que en los litorales del Mar de Cortés (Golfo de California) hay dos desiertos: el de Vizcaíno que cruza de lado a lado la península de Baja California, y el de Altar, en Sonora. Por eso, a raíz de una gran y prolongada sequía en el actual norte de México y sur de EUA, desapareció Oasisamérica y sus habitantes emigraron, algunos al Norte y otros al Sur, a Mesoamérica, donde la mayoría de los pueblos tienen una leyenda al respecto. Los purépechas o tarascos son la excepción: su leyenda habla de que llegaron del sur, de algún lugar de Perú, y su lengua se parece al quechua.

Las consecuencias de la invasión árabe a España y la caída de Constantinopla hacen reflexionar sobre cómo acontecimientos aparentemente lejanos e inconexos pueden cambiar la vida del mundo entero. La presencia de los mahometanos dio a la península ibérica una Edad Media rica y abierta, muy distinta del resto de Europa, y el dominio turco del Bósforo llevó a los españoles a descubrir el paso occidental entre Europa y Asia: Cuba-Veracruz-Ciudad de México-Acapulco-Filipinas.

Jean-Marie Gustave Le Clézio resultó una fuente refrescante de la etapa de la conquista. Premio Nobel de Literatura 2008, tiene textos espléndidos sobre México, al que conoce profundamente. La lectura cuidadosa de Bernal Díaz del Castillo con ojos del autor francés lleva a redescubrir diversas situaciones, ya que Díaz del Castillo participó en las tres expediciones que llegaron al actual México: la de Francisco Hernández de Córdoba, la de Juan de Grijalva y finalmente la de Hernán Cortés.

Algo que es claro es que tuvimos dos Colonias; la de los Austria o Habsburgo y la de los Borbones. La primera, iniciada por Carlos I (V) de España, finalizó 200 años después cuando Carlos II murió sin descendencia. Cinco reyes cubrieron esa etapa. Su sistema político estaba conformado por alianzas, en una especie de círculo virtuoso de ganar-ganar en el que el clero regular desde sus conventos controlaba tanto que no había milicia.

En 1700 Felipe V comenzó la dinastía española de los Borbones. De entonces a 1821, España tuvo nueve gobiernos monárquicos. A su intento de administrar las Colonias y conservar el poder y el Imperio se le conoció como Reformas Borbónicas. Se dieron a lo largo del siglo XVIII para estabilizar la economía, recomponer las relaciones de poder, deshacer alianzas de sus predecesores, instaurar el despotismo ilustrado en el aspecto político y el mercantilismo, en el económico. Ese sistema, que heredamos, es diferente del capitalismo que por entonces se consolidaba.

El libro termina en la Independencia, objeto del bicentenario. Relaciona los acontecimientos de nuestro país con los del resto del mundo, en especial con los europeos y los de EUA. México inició su lucha en 1810, cuando España trataba de recuperar su independencia, arrebatada por la Francia de Napoleón, quien impuso como rey a José Bonaparte. Contra él fue el grito de Hidalgo: ¡muera el mal gobierno! También hace referencia a las dos actas de Independencia que tenemos: la de la América Septentrional, realizada por el grupo de Morelos; y la del Imperio Mexicano, así como a diferentes documentos y acontecimientos.