PUEBLA, TARJETAS Y LAGOS


MEXICO GLOBALIZADO

En días pasados la Lic. Martha E. Mercado me invitó a su casa en Puebla a presentar mi libro ¡Auxilio! ¿Qué hago con mi tarjeta de crédito? Ojalá organice un ciclo de finanzas como hacía cuando dirigía la Banca de la Mujer, servicio de avanzada que encabezó en el Banamex anterior a la estatización.

¡Qué grupo tan interesante! Empresarias, académicas, oficinistas, amas de casa, llenas de inquietudes. Ellas demuestran lo mucho que gana un lugar que atrae emigración: unas son de Puebla, otras del DF, de Monterrey, de Guadalajara, etcétera. Su amistad es cosmopolita y enriquecedora.

Hablar con ellas fue estimulante: tienen clara la estacionalidad de sus negocios, es decir la época, los días, en los que venden más y los meses en que sólo generan lo suficiente para mantenerse. Es una cuestión que muchos emprendedores ignoran y hacen proyecciones “alegres” asumiendo que, por ejemplo, si venden regalos, todo el año es diciembre. Además, me consta que son conscientes de la importancia de la buena calidad: una hace crepas increíbles, con salsa gruyere, y otra deliciosos ates de frutas naturales.

La mayoría son “totaleras” (pagan todo el saldo antes de la fecha límite). Fue muy interesante intercambiar opiniones sobre las ventajas del crédito revolvente, como el de las tarjetas, que permite adquirir lo que se necesita, en el momento que se quiera, sin hacer trámite alguno y cómo esa característica lo hace tanto un instrumento maravilloso como un arma financiera fatal: esa facilidad dificulta ver que la tarjeta de crédito se llama “de  crédito” porque otorga un préstamo, es decir, un dinero que debe pagarse.

También charlamos sobre que las compras a meses sin intereses suponen dar el abono mensual prometido. Si se da menos, se usa un nuevo crédito. En el libro puse un ejemplo más detallado, pero básicamente hay que ver que si compró algo de $600 a 6 meses sin intereses y se comprometió a pagar $100 mensuales, recibe un cargo de $100 sin interés, como le ofrecieron. Si abona menos, se sale del trato. Si el estado de cuenta dice pago mínimo $10 y sólo cubre los $10, toma prestados de la tarjeta los $90 restantes.

Eso significa que al siguiente mes además de los $90 que ya NO son el abono sin intereses, sino un préstamo nuevo con interés, comisiones e IVA, debe dar el siguiente abono, los $100 de la compra sin intereses. Si no lo da, vuelve a pedir prestado y las deudas comienzan a crecer como bola de nieve.

Al día siguiente de la reunión, Martha y yo recorrimos una parte no turística de Puebla. La ciudad es siempre especial: una urbe colonial y moderna; tradicional y de vanguardia; agropecuaria, industrial, comercial y de servicios. En sus calles se asomaba La Malinche con la cima blanca. La están reforestando. Hace unos años era sólo una montaña alta y fría, sin árboles, sin lluvia, ni nieve.

Ojalá pronto la Sierra Nevada, que une a Puebla y al DF, sea reforestada, sobre todo los “volcanes”, el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl, que por ahora lucen preciosos. El verano pasado daba tristeza ver a la mujer blanca convertida en una montaña arenosa y seca. La falta de árboles con raíces que la amarren combinada con una fuerte lluvia o un sismo, pueden derivar en su desgajamiento, como sucede con otras montañas del país.

En la carretera de regreso al DF observé, con ojos de interés en la historia, la imparable área metropolitana, mar de casitas y unidades grises. Los mexicas no creerían que ahí estaban sus lagos. Tampoco Cortés. En esas montañas estuvo casi un año planeando la toma de Tenochtitlán, tras la derrota de la Noche Triste (o del triunfo de la Noche Alegre, dice un amigo indigenista).

En ésta, la primera semana de febrero, Tlaloc desencadenó una persistente lluvia con consecuencias terribles para la zona. Habrá que informar a los gobernantes de los tres niveles (federal, estatal y municipal-delegacional) y de las dos entidades (DF y Edomex) que están lidiando con la geografía, que la cuestión va mucho más allá de la ruptura de un borde: el agua retoma su cauce milenario.

Para dar un marco objetivo, reproduzco ideas y párrafos de Enrique Beltrán (El hombre y su ambiente. Ensayo sobre el Valle de México, FCE, 1958). El Valle de México no es valle, es una cuenca cerrada, una depresión entre montañas que carece de salida natural para el agua. Fue asiento de una cadena de grandes lagos (de norte a sur): Zumpango, Xaltocan, San Cristóbal, Texcoco, Xochimilco y Chalco. De ellos, el de Texcoco era entre 3 y 6 m más bajo, es decir, a él llegaba más agua y era el que más crecía cuando llovía mucho. Los lagos eran alimentados por los ríos que descendían de las sierras, en cuyas montañas se infiltraba el agua para formar mantos freáticos (grandes charcos subterráneos) y lodos.

“Todos estos ríos son de régimen torrencial, secos durante gran parte del año, se hinchan al llegar las lluvias; y cuando alcanzan cierta magnitud, fácilmente salen de cauce para verterse en las tierras planas que los circundan.” (p. 13-16. Hasta aquí Beltrán).

¿Qué de extraño tiene que ahora se inunden los antiguos lechos de los lagos, sobre todo el de Texcoco? Amén de reparar con urgencia lo que se rompió, habrá que llamar a expertos capaces de ver el problema integralmente, que asuman que los ríos existen, aunque estén sucios y parcialmente entubados, que hay que usarlos de otra forma, para que el DF y su zona metropolitana deje de ser una urbe muerta de sed, que se hunde porque sus mantos freáticos están secos y que con creciente frecuencia se ahoga en aguas negras.

Basta de parches. Hay oportunidad para invertir en negocios lícitos, crear ocupación y para que los partidos que enfrenten en serio el reto, ganen votos por su capacidad para solucionar problemas, no por los acostumbrados chismes e intrigas. La cuestión es de raíz precolombina, agudizada por 700 años de intervención humana y urge resolverla ¿Podremos?


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AVISO-INVITACIóN

El viernes 12 de febrero de 15 a 16 horas daré una plática sobre mi libro  ¡Auxilio! ¿Qué hago con mi tarjeta de crédito? Será en el 9º FESTIVAL DE LA LECTURA DE PASEO DE LA REFORMA (entre Sevilla y Florencia)  ENTRADA LIBRE.

¡Auxilio! ¿Qué hago con mi tarjeta de crédito? está publicado por Panorama Editorial

El objetivo es proponer soluciones prácticas para salir del endeudamiento excesivo y aprovechar la experiencia para manejar el dinero de otra manera, evitando conflictos familiares.

El libro está en Sanborns, Liverpool, El Sótano, Restaurante California y Porrúa Hermanos.

También pongo a su disposición cursos de 4 horas sobre el tema.