ESTADOS DE CUENTA


MEXICO GLOBALIZADO

Algunas personas suelen recibir sus estados de cuenta y… dejarlos cerrados. Las razones son muchas. En el caso de las tarjetas de crédito con frecuencia tienen que ver con el miedo a darse cuenta del adeudo. Prefieren investigar cuál es su pago mínimo por teléfono y con eso van enfrentando sus compromisos, aunque sólo sea en un nivel muy superficial, que pronto se traduce en una deuda mayor.

Los estados de cuenta son una fotografía del dinero. Dejarlos cerrados es una manera de mostrar que uno no tiene interés, ni control sobre él. Estoy de acuerdo en que el dinero no tiene por qué estar en el centro de nuestra vida, pero tampoco debe ser ajeno a ella. Hay un dicho escocés aplicable a esta situación. Dice: “el dinero juró que nunca se quedaría con aquel a quien no le importe”. No abrir los estados de cuenta suele conducir a pérdidas de dinero, a que se nos vaya de las manos, porque no nos importa.

Si uno no abre su estado de cuenta y lo ve con detenimiento, no se entera, por ejemplo, del monto de sus ahorros en su AFORE. Es un documento que se recibe dos veces al año. Aunque es de largo plazo, es bueno saber cómo vamos, si en el semestre anterior los rendimientos fueron positivos o negativos, si los depósitos fueron correctamente acreditados, según los recibos de nómina que tenemos, el monto de las comisiones que pagamos y si por algo retiramos, también vale la pena confirmar que la cantidad sea exacta. Una subcuenta importante es la del ahorro para la vivienda en la que los depósitos corren a cargo del patrón.

Algo interesante, que vale la pena tener en cuenta en la AFORE, es el ahorro voluntario porque es un dinero que podemos dejar ahí, para que “trabaje” solito y hasta 5 veces el salario mínimo elevado al año es deducible de impuestos, si no lo retiramos. Podemos depositar la mitad como aportaciones voluntarias, que podemos retirar en caso de gran necesidad, por ejemplo si estamos desempleados y no queremos afectar las semanas cotizadas, y la otra mitad como aportaciones complementarias de retiro, de las que sólo podremos disponer en el momento en el que se defina la renta vitalicia o la pensión que tengamos. La de ahorro voluntario es una cuenta que podemos conservar ya retirados. Se puede disponer del dinero cada seis meses. A ningún adulto mayor le estorba tener un guardadito para pagar deudas, emprender un negocio, irse de vacaciones, etcétera.

Si se trata de cheques, ver el estado de cuenta es enterarse del depósito que le hicieron en su lugar de trabajo, o del pago que le abonaron sus clientes, o quienes tengan que depositar dinero en esa cuenta. Si no lo abre, no ve ni los abonos, ni sus retiros, ni sabe si alguien no ha cobrado el cheque que le dio y como sólo consulta su saldo por teléfono, es fácil sobregirarse, es decir, dar un cheque sin fondos, por creer que tiene más dinero del que en realidad dispone.

Las cuentas de débito funcionan de manera similar a las de cheques. Legalmente hablando son cuentas de cheques sin chequera y por carecer de un talonario para llevar los movimientos, es aconsejable hacerlo en una libreta dedicada sólo a eso o en la computadora, pues nosotros somos los únicos que la usamos para pagar o retirar, en teoría no admiten sobregiros, pero igualmente hay que saber qué hicimos y cuánto tenemos en realidad. Si en esas cuentas que hacemos personalmente disminuimos el dinero de pagos que tenemos que cubrir con el dinero que tenemos, usaremos un instrumento de orden para evitar gastar por encima de nuestras posibilidades y hacer los pagos en la fecha debida.

Otro error que suele cometerse con frecuencia, y que se evita viendo el estado de cuenta, es olvidar los cobros de impuestos y comisiones por el uso de la cuenta: si depositamos más de 15,000 pesos en efectivo en el mes, tendremos el pago de 3% de impuesto por la cantidad que exceda a ese límite. Por ejemplo, si depositamos 15,500 el impuesto es de 15 pesos porque se cobra sobre los 500 pesos excedentes. Ese dinero se disminuye del saldo, al igual que comisiones e IVA por cheques girados y por manejo de cuenta. En el caso de la cuenta de débito, no hay comisión por cheques girados, pero puede haberla por usos de cajeros y por manejo de cuenta.

Todos los estados de cuenta tienen un periodo de 90 días para aclaraciones. Si en esos tres meses uno no reclama y hay algún error, ya no se puede hacer nada. En el caso de las tarjetas de crédito puede ser particularmente grave ya que si hubo un cargo indebido, si le clonaron la tarjeta o hubo cualquier problema, debe pagar ese dinero, ya que no darse cuenta a tiempo o no saber no son razones legales para evitar el cargo. Es mejor verlo a tiempo y hacer los trámites correspondientes que enterarse del adeudo por las llamadas telefónicas de los cobradores.

En el curso “¡Auxilio! ¿Qué hago con mi tarjeta de crédito?” que daré de 12 a 14 hrs. el próximo domingo, 4 de julio, en la Gandhi de Miguel ángel de Quevedo hablaré, entre otras cosas, del estado de cuenta de las tarjetas de crédito y de términos que en ocasiones causan confusión, como el de fecha de corte (o de cierre del mes), fecha límite de pago (último día para pagar sin tener cargos extras por mora), de cómo aprovechar realmente los meses sin intereses, de cómo evitar que los pagos domiciliados o pagos automáticos se vuelvan deudas automáticas, etcétera. Los espero. Creo que será útil e interesante, al margen de que uno tenga o no deudas en las tarjetas.