DE PASEO POR NUESTRA HISTORIA (III)


MEXICO GLOBALIZADO

Hay ocasiones en que las cosas están mal y aunque uno piensa que no se pueden poner peor, sí se ponen. El deterioro social es así. Es como una pequeña bola de nieve que provoca un alud. Al principio es imperceptible y termina arrasando todo lo que encuentra a su paso. En 1700, con la muerte de Carlos II, ese deterioro afloró. Comenzó un siglo antes. Fue parte esencial del escenario en el que terminó la dinastía de los Habsburgo y el primer acto del fin del Imperio o del inicio de nuestra Independencia.

Veamos cómo inició el proceso con Felipe III, el Piadoso. Hijo de Felipe II y nieto de Carlos I (V). Fue rey de España y de Portugal 23 años, época en la que se dio una etapa fundamental del Siglo de Oro, cuando Cervantes escribió la mayoría de sus obras y Lope de Vega y Luis de Góngora iniciaron las suyas. Fue gran aficionado a la pintura, al teatro y a la caza. Delegó los asuntos de su gobierno a personajes de confianza, los llamados validos.

En 1609-1610 él o sus validos expulsaron 300,000 moros al áfrica del Norte, a donde los trasladó la Armada, en una operación supervisada por un ejército de 30,000 soldados. Al desarraigar y mover tal cantidad de gente, desarticuló la estructura económica, sobre todo la agrícola y la incipiente industria, para no hablar de la cuestión humana y social. La Península se sumió en una época de inoperancia y corrupción en la que nada funcionaba. Para redondear el escenario, luchó contra los protestantes en Bohemia y Prusia.

Felipe III dejó mal parada la hacienda real y al imperio socio económicamente deteriorado. Su hijo, Felipe IV, reinó 44 años, tuvo 20 hijos, 11 de los cuales  llegaron a adultos, pero 7 de ellos eran producto de relaciones extramaritales, por lo que se “conformaron” con ser obispos o tener ocupaciones de buen nivel, ajenas al trono. Sus dos reinas le dieron un total de 12 hijos, de los cuales sobrevivieron 4. Fueron relevantes para nuestra historia María Teresa, hija de su primer matrimonio, y Carlos, hijo del segundo.

Felipe IV tenía fama de libertino, impávido y rutinario. Fue un hombre culto y gran mecenas. Trató de cobrar impuestos para pagar sus guerras, pero la nobleza se opuso fieramente. A lo largo de su reinado enfrentó varias sublevaciones internas, perdió la guerra de los 80 años, herencia de su abuelo Felipe II, por lo que tuvo que reconocer la independencia de las Provincias Unidas (Holanda). También reconoció la de Portugal, perdió las 4 guerras que libró contra Inglaterra y las 3 con Francia, entre otras. Falleció, al parecer de disentería, cuando su hijo Carlos tenía 3 años.

Felipe IV sabía que Carlos II el Hechizado no podía gobernar, así que decidió dejar como regente a su viuda, Mariana de Austria. Ella tuvo como valido al jesuita austriaco Juan Everardo Nithard, a quien hizo consejero de Estado e Inquisidor General, para rabia de la nobleza española. Tras muchas intrigas, él dejó su posición y poco después ella la suya.

Las nuevas intrigas fueron para “ayudar” y “guiar” a Carlos II, quien, además de su incapacidad natural, estaba mal educado para ejercer el mando, pues todos creían que moriría niño. “Reinó” 35 de los 38 años que vivió. Dejó viuda a su segunda esposa, Mariana de Noeburgo, a quien los españoles llamaban alemana, pelirroja y antipática. El deterioro económico llegó a tales niveles que ella tuvo que empeñar sus joyas para enfrentar las necesidades urgentes, favor que se cobró a lo chino, con cosas valiosas de Palacio.

De común acuerdo, se decidió que José Fernando de Baviera sucediera a Carlos II. Murió repentinamente, quizá envenenado. Carlos II, poco antes de fallecer, nombró heredero del trono a su sobrino Felipe de Anjou, nieto de su ya desaparecida media hermana, María Teresa, casada con Luis XIV, el Rey Sol de los franceses.

En contra del testamento, su viuda Mariana apoyó las pretensiones de su sobrino el Archiduque Carlos de Austria, respaldadas por Inglaterra y Holanda, que querían evitar a toda costa la posibilidad de la unión de Francia y España bajo una misma corona. Tras 13 años de la sangrienta Guerra de Sucesión, por el tratado de Utrecht Felipe de Anjou llegó al trono como Felipe V. Recibió un imperio debilitado, con un comercio Colonial infiltrado por ingleses, holandeses y franceses. Fue rey 46 años, con el breve interregno (229 días) de su hijo Luis I, muerto de viruela.

Felipe V fue el primero de los Borbones españoles. Para realmente tomar y conservar el poder inició las llamadas Reformas Borbónicas. Con él España participó en 6 guerras, 4 de ellas contra Inglaterra, transformada en el Reino de Gran Bretaña. En cambio, hasta que Luis XVI perdió la cabeza, España y Francia no volvieron a enfrentarse. Eran aliados por un tratado de familia. Felipe V ganó la guerra de Sucesión Polaca y empató en otros 5 conflictos.

Su hijo y sucesor, Fernando VI, perdió 3 de las 4 guerras que libró contra Gran Bretaña. “Ganó” la guerra contra jesuitas y guaraníes en los actuales Paraguay, Argentina y Brasil. La zona pasó a control de Portugal. Hoy es brasileña. La galardonada película británica La misión (1986) muestra el conflicto. El rey se casó con la princesa portuguesa Bárbara de Braganza. Su muerte lo sumió en una depresión cercana a la locura, por lo que el trono pasó a manos de su medio hermano, Carlos III.

Con el trono, Carlos III heredó la Guerra de los 7 años (1756-1763). Estalló en Europa y se extendió por Asia y América. Ganó Gran Bretaña. Perdieron Francia y España. Para recuperar Cuba, Puerto Rico y Filipinas, Carlos III cedió Florida a los ingleses. Francia perdió Quebec y la Louisiana, que iba de los límites actuales a Canadá. Lo poco que conservó de ella, incluida Nuevo Orleans, lo dio a España para compensarla por la derrota, la pérdida territorial y la obligación de permitir la libre navegación inglesa en el río Mississippi.

Carlos III retomó las Reformas Borbónicas. Sus arcas estaban vacías cuando el motín de Esquilache se extendió de Madrid a Zaragoza y otras urbes. Fue porque el marqués de Esquilache, su valido y secretario de Hacienda, ordenó que los hombres dejaran la vestimenta que usaban porque podían esconder armas en su capa larga y ocultar la cara con el chambergo (sombrero de ala ancha) y adoptaran la capa corta y el tricornio (sombrero de tres picos).

Pensar que el pueblo muerto de hambre acataría la medida denotó poca sensibilidad. Carlos III exilió al marqués y encumbró a Pedro Pablo Abarca de Bolea, X conde de Aranda, quien logró que los españoles aceptaran la capa corta y el sombrero de tres picos sin rechistar: sólo hizo que el uniforme de verdugo fuera la capa larga y el chambergo…

El conde de Aranda hizo a la Compañía de Jesús el chivo expiatorio del motín. La expulsión de los jesuitas del Imperio le ayudó a aliviar la quiebra financiera. Tenían recursos porque estaban al margen del Real Patronato, especie de matrimonio con bienes mancomunados entre la Iglesia y el Rey.

En teoría, la expulsión de los jesuitas en 1767 aliviaría también los problemas políticos, pues sustituirlos implicaría reacomodar geográficamente a las órdenes religiosas y romper viejas relaciones de poder. Sin embargo, provocó motines y tuvo consecuencias graves.

En Nueva España los jesuitas eran guía de la élite criolla. Su expulsión aumentó la indignación contra la Corona. Historia antigua de México, los 8 libros e infinidad de cartas que componen la obra del jesuita veracruzano Francisco Javier Clavijero daría a las culturas precolombinas el papel de catalizador de la identidad criolla frente a la española. Un disparador de nuestra Independencia estaba en marcha.

Otro proceso que contribuyó fue la Independencia de EUA. Su guerra duró 13 años. Se inició en 1776. Francia y España, en su lucha contra Inglaterra, se aliaron a los independentistas. Carlos III recuperó Florida. En un texto escrito al rey, el Conde de Aranda muestra su visión. Dice:

Esta república federal nació pigmea, por decirlo así y ha necesitado del apoyo y fuerza de dos Estados tan poderosos como España y Francia para conseguir su independencia. Llegará un día en que crezca y se torne gigante, y aun coloso temible en aquellas regiones. Entonces olvidará los beneficios que ha recibido de las dos potencias y sólo pensará en su engrandecimiento... El primer paso de esta potencia será apoderarse de las Floridas a fin de dominar el golfo de México. Después de molestarnos así y nuestras relaciones con la Nueva España, aspirará a la conquista de este vasto imperio, que no podremos defender contra una potencia formidable establecida en el mismo continente y vecina suya.

Propuso dar la independencia de las Colonias, conservar Cuba y Puerto Rico como bodegas para el comercio español y colocar tres infantes en América: el uno de Rey de México, el otro de Perú y el otro de lo restante de Tierra Firme, tomando VM el título de Emperador… (Continuará).


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