DE PASEO POR NUESTRA HISTORIA (IV)


MEXICO GLOBALIZADO

Les invito a un paseo histórico del brazo de la moda, aprovechando que la noche del 23 de septiembre don Alberto Baillères y Marcelo Ebrard inauguraron la exposición 200 años de moda en El Palacio en el edificio del Centro Histórico de El Palacio de Hierro ubicado en 20 de noviembre 3 esquina Venustiano Carranza, a una cuadra del Zócalo.

La exposición estará hasta el 23 de octubre, es decir, hay que apurarse a verla. El horario es el de la tienda: abre a las 11 y cierra a las 20:30 hrs. de lunes a viernes, el sábado a las 21 y el domingo a las 19:30. Más de 100 vestidos, 250 sombreros y docenas de accesorios están distribuidos en todos los pisos y en algunos aparadores. La mayoría de las cosas son de Rodrigo Flores, extraordinario coleccionista y experto en la materia. En el paseo incluiré algo de lo que he aprendido con él y con Carlos Salcido e información de aquí y de allá. Las citas textuales son de la publicación de la exposición.

La Gaceta 17 muestra algunas de las piezas de la colección, una interesante cronología decenal de la moda de 1810 a 2010 y una foto del edificio recién restaurado. La regalan impresa en las tiendas de la cadena. La liga a la versión electrónica es: http://gaceta.soytotalmentepalacio.com.mx/gaceta/no-17/portada/nota-principal/200-anos-de-moda-en-el-palacio/

Iniciemos el paseo en 1921, año del centenario de la consumación de la Independencia, en el cuatrienio de álvaro Obregón. El Palacio de Hierro inaugura al fin su edificio principal. El original de 1891 fue consumido por las llamas de un incendio causado por un corto circuito en 1914. El movimiento armado en México y las dificultades de la Primera Guerra Mundial impidieron su reconstrucción inmediata.

Antes de cruzar la preciosa herrería de las puertas echemos un ojo a la fachada art nouveau. Quizá sea el primer edificio de concreto armado hecho en la ciudad. Profusamente decorado con mosaicos con motivos naturales, luce los letreros originales de los departamentos que forman el almacén de entonces: muebles, confecciones (ropa hecha), lencería, bonetería (bonetes y gorros, calcetines, camisetas y otras prendas de punto, sedería (telas e hilos de seda) y perfumería.

La entrada principal es la de la esquina de 5 de febrero y Venustiano Carranza. Aún no existe 20 de noviembre. Están la Callejuela y una serie de casas que serán derruidas en los años treinta para dar lugar a la avenida.

En el interior una baranda de fierro ensamblado enmarca el patio principal, cubierto por el vitral de Jacques Gruber, de la escuela de Nancy. Por la exhibición, atrás de la balaustrada se encuentra la historia de la silueta femenina.

Como antecedente vale la pena mencionar que la Revolución Francesa iniciada en 1789 abolió el privilegio masculino de hacer vestidos femeninos, las Leyes suntuarias que reglamentaban vestimentas y accesorios de cada grupo social y prohibió el uso de sedas y terciopelos en Francia. Los ingleses encontraron cómo satisfacer la creciente demanda de algodones y linos de diseño sencillo, provocada por la situación francesa. Las modas se fueron infiltrando en la Nueva España a través del creciente contrabando que surtía de artículos europeos a una sociedad cada vez más inquieta.

Volvamos a El Palacio de Hierro Centro. La primera silueta es estilo Imperio. En 1810, año del grito de Miguel Hidalgo. Fernando VII estaá arraigado en Bayona. José Bonaparte es rey de España. Napoleón y Josefina emperadores de Francia. A ella, criolla de La Martinica, le molestan los vestidos pomposos, con enaguas debajo, como los de María Antonieta así que, inspirada en las noticias de los hallazgos en Pompeya y en el arte neoclásico, propicia la vuelta a la vestimenta clásica, a las túnicas grecorromanas, con una innovación: el talle abajo del pecho. En la exposición hay un vestido de baile verde, bordado con cuentas y aplicaciones de encaje hecho hacia 1814, es decir durante la cima del movimiento de José Ma. Morelos y Pavón.

La silueta de 1820 muestra que “la moda es la cintura entallada, las mangas y faldas y las enaguas largas, los sombreros con ala ancha.” Es una vuelta al pasado prerrevolucionario. En México las modas permanecen así que los vestidos imperio siguen en uso aunque Napoleón derrocado está en Santa Elena, donde muere en 1821. El rey de Francia es Luis XVIII, hermano menor de Luis XVl. Es la época de la Regencia en la restaurada monarquía francesa.

En 1822 Por la Divina Providencia y por el Congreso de la Nación, Agustín de Iturbide es nombrado Primer Emperador Constitucional de México. él y su esposa, Ana María Huarte, son coronados en Catedral el 21 de julio. Visten ropa blanca bordada con hilos de oro y plata y capas de armiño. El país se llama imperio mexicano en memoria del de los mexicas y el águila se instala en el centro del escudo nacional y en la capa imperial.

La silueta de 1830 remite al romanticismo, con mangas enormes, de pierna de cordero, los hombros y las caderas anchas. “El abanico se vuelve imprescindible y se populariza el estampado.” Se exhiben varios abanicos y  peinetas de carey de esa etapa y posteriores. También sombreros de todo tipo y los de esa época son en realidad voluminosos.

Para 1840 se ve una silueta con sombrero pequeño, una manga abultada en el codo y una falda larga hasta el suelo. “… Los hombros son estrechos e inclinados, la cintura baja y puntiaguda.” La falda acusa la presencia de una crinolina, en vez de las pesadas enaguas. Los zapatos, una especie de zapatillas de ballet contemporáneas que se amarran al tobillo con un listón de seda, se hacen de satín blanco, pintado o bordado y los bolsos son del mismo material. Las damas utilizan sombrillas de seda bordada para proteger su blancura de los rayos del Sol. Se exhibe una hermosa. Por ese entonces la figura se estiliza con ayuda de la crinolina y el corsé o tirano de la moda, como lo llama Rodrigo Flores.

En 1850 el ferrocarril y el barco de vapor facilitan la importación europea de lana, algodón y seda que sirven para confeccionar ropa en grandes talleres. Los vestidos tienen un fondo de seda: tafetán, raso o glasé; de nansú o algún otro tejido de algodón, o de gasa y crespón. Se adornan con terciopelo o con pasamanería de seda en forma de mandarinas, flores y pájaros. La silueta femenina muestra un vestido con volantes tan anchos que parecen faldas sobrepuestas. Las crinolinas son un círculo perfecto con el cuerpo de la mujer al centro. La joyería es cada vez más elaborada.

En esa década Amelia Jenks Bloomer crea los pantalones bombachos que llevan su nombre y que pretenden hacer las cosas más cómodas para la mujer. Se usan bajo la falda, lo que impide que las damas muestren las piernas desnudas cuando se dan escenas como el reflejo indiscreto en un charco o que se alce la falda al sentarse.

Hacia 1856 el estudiante de Química William Henry Perkin (1838-1907) inventa lo que llama la “púrpura de anilina” tinte que los franceses aclaman y bautizan como malva (violeta). Los químicos alemanes continúan creando colorantes y hay “un cambio espectacular en la paleta de colores de la vestimenta.”

En 1860 “la silueta femenina gana volumen.” Se ve cómo la falda se hace muy abombada, para resaltar la finura del cuerpo. Las crinolinas son el medio de lograrlo. “… Las puertas tienen que ensancharse y los barandales de las escaleras se comban para permitir circular a las damas, cuyas faldas necesitan más de 10 m de tela para su confección.” Está en la exposición un vestido francés de seda brocada con aplicaciones de tul y listón violeta de seda muy elocuente sobre esa vestimenta. “En México las cabelleras de algunas mujeres llegaban hasta los pies, que ‘tenían’ que ser pequeños. Los ojos grandes, las facciones delicadas con boca y nariz pequeñas y la tez pálida, eran el arquetipo de la época.”

La exposición sigue mostrando la moda hasta el 2010. Incluso hay en exhibición un vestido de papel.  El espacio hace imposible continuar el viaje. Espero haberles despertado la curiosidad de ver el impacto de las guerras en la moda, la lycra y el prêt à porter, las diferencias entre Coco Chanel, Christian Dior y Mary Quant y llegar hasta un sofisticado vestido de fiesta actual, Totalmente Palacio.