NAVIDAD Y AŅO NUEVO


MEXICO GLOBALIZADO

LUZ MA. SILVA

 

Artículo de la semana en http://www.luzmariasilva.com

Hace unos años cuando mi sobrina, la diplomática francesa Claudia Scherer, trabajaba en Sri Lanka en un correo-e me comentó que se iba de vacaciones por Año Nuevo. Dado que estábamos en abril, le pregunté la razón. Me contestó que los días 13 y 14 de abril son del Año Nuevo Cingalés y Tamil, época de cosecha y la llegada del monzón al suroeste. Con todo cariño me hizo ver algo que está ahí, que uno sabe, sin tomar consciencia de lo que significa: nuestro calendario no es mayoritario en el mundo por la sencilla razón de que la cultura occidental tampoco lo es.

Me impresionó mucho su respuesta. Siempre la tengo en cuenta y por ello les platico que según los cálculos de la Oficina del Censo de EUA de los 6,972.688,217 personas que se calcula habitamos el planeta Tierra el 61.67% lo hacemos en uno de los doce países más poblados del mundo. (El número entre paréntesis corresponde al porcentaje de la población mundial total que representa cada país).

Por facilidad, con todo lo arbitrario que puede ser, si tomamos de esos países más habitados como Cristianos a EUA (4.52%), Brasil (2.94%), Rusia (2.02%), México (1.64%) y Filipinas (1.46%) tenemos que un 12.58% de la población mundial que vive en uno de los 12 países más poblados tiene nuestro calendario y por tanto celebran Navidad el 24-25 de diciembre y Año Nuevo el 31 diciembre-1 enero.

De la población mundial que vive en las naciones más habitadas no celebra esos días 49.09% porque no son occidentales, ni mayoritariamente Cristianas: China (19.35%), India (17.14%), Indonesia (3.55%), Pakistán (2.7%), Bangladesh (2.28%), Nigeria (2.23%) y Japón (1.84%). Hay otras menos pobladas que son Cristianas, pero no Católicas Romanas y tampoco celebran Navidad el 25 de diciembre.

La palabra Navidad viene del latín nativitas, significa nacimiento. Christmas es misa de Cristo y Weihnachten, noche de bendición. Cada quien tiene la fortuna de tener ciertas fiestas. La mía es la de pertenecer a quienes celebran la Navidad el 25 de diciembre como lo hacen las Iglesias Católica, Anglicana, varias Iglesias Protestantes y la Ortodoxa Rumana. El resto de las Iglesias Ortodoxas la celebran el 7 de enero por una razón histórica que muestra que la cultura occidental está lejos de ser monolítica: los calendarios.

En el año 707 de la fundación de Roma (46 a.C. para nosotros) entró en vigor el calendario Juliano (en honor de Julio César) para sustituir al calendario romano tradicional, que era lunar de 304 días. Al astrónomo Sosígenes de Alejandría se deben los cálculos, sorprendentemente exactos para la tecnología de entonces, del año trópico de 365 días y 6 horas, la introducción del mes de febrero de 24 días y al que se aumentaba el 25 cada cuatro años para compensar las 6 horas de “sobrante” anual.

El siguiente paso significativo para Occidente en materia de calendarios lo dio San Beda el Venerable (ca. 672- 735). Escritor prolífico, es el único inglés que es Doctor de la Iglesia. Creo que no es muy conocido entre nosotros. Supe de él en 2009, cuando busqué el origen de las divisiones de Antes y Después de Cristo para mi libro de Historia de México I (ST Editorial).

Descubrí que el santo varón dedicó toda su vida al estudio, a la escritura y a dar clases. Fue un sacerdote benedictino. Su obra fue tan importante que se le considera el padre de la historia inglesa. Para lo que ahora nos ocupa fueron relevantes sus dos libros de cronología: De temporibus y De temporum ratione. Para ellos recalculó la edad de la Tierra y dividió en dos la historia de la humanidad: "Antes de Cristo" y "Después de Cristo". Hay que subrayar que estableció la división a partir del nacimiento de Jesús, es decir inició la contabilidad en el año uno, por lo que no existe el año cero. Es curioso saber que San Beda conceptualizó a la Tierra redonda "como un pelota", no "redonda como un escudo", como se pensaba entonces.

El siguiente paso data 1582 cuando el Papa Gregorio XIII promulgó el calendario gregoriano que nos rige y que se usa en casi todo el mundo, aunque cada país y cada cultura conserve los suyos. Para el siglo XVI era claro que había un desfase porque el año trópico no es de 365 días 6 horas sino de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45.16 segundos y esos más de 11 minutos anuales significaban un error acumulado de 10 días, que había que quitar.

Así en 1582, cuando el calendario gregoriano entró en vigor, al jueves 4 de octubre juliano le siguió el 15 de octubre gregoriano y desaparecieron los 10 días que se habían contado de más. Por eso Santa Teresa de Jesús, fallecida ese 4 de octubre, fue enterrada el 15, es decir, al día siguiente. Como adoptar el calendario Gregoriano significaba aceptar la autoridad del Papa, los países protestantes no lo siguieron y por eso Cervantes y Shakespeare murieron en la misma fecha, en diferente día, y las Iglesias Ortodoxas Orientales celebran la Navidad el 6 o el 7 de enero, pues tampoco aceptaron lo que decía el Papa.

Celebren o no Navidad, crean o no que el año inicia el 1 de enero les deseo lo mejor para estas fechas y un 2011 excelente para ustedes y sus seres queridos. Reciban un abrazo muy caluroso y les agradezco que reciban mis ya no tan frecuentes artículos.