DECLARACION ANUAL, HP Y OTROS EJEMPLOS


MEXICO GLOBALIZADO


Sigo, con CIDAC, en el empeño de la productividad. Pienso que tiene razón: o hacemos las cosas mejor o no saldremos adelante. La improductividad impide el crecimiento de México. Con eso en mente escribo hoy.

Como antaño, terminé justo a tiempo mi declaración anual. En el 2009 cometí el error de pagar una contadora y me fue como en feria: por vez primera en mi vida tuve multas y problemas con el SAT así que desde mediados del 2010 volví a hacer mis impuestos. En esta declaración anual aprecié que se han continuado los intentos de mejora. Desde hace algunos años hay en línea, a disposición de los contribuyentes, una declaración anual y un software para hacerla. Pensé que me tomaría una hora. No fue así. Me llevó 10 horas por detalles que se conjugaron con la ineficiencia de la HP, la de Microsoft y mi ignorancia técnica.

El portal del SAT sólo funciona con Windows, a pesar de que cada vez hay más usuarios de Mac, Unix y software libre. En la Mac se ven las instrucciones del sitio, se puede chatear con sus expertos y nada más. Si uno necesita bajar información o mandar sus datos, le sale un mensaje indicando que no está soportado y una página en blanco. Dado que con frecuencia doy charlas y conferencias y que las notebook son cada vez más baratas, hace poco compré una, que usa Windows, para las presentaciones y para atender la cuestión fiscal.

El domingo pasado me percaté que ya no se vende el tóner de mi Laserjet. Ignoro si HP lo descontinuó. Como vale casi lo que una impresora, compré otra, pues los impuestos requieren concentración absoluta y prefiero imprimir las cosas, amén de que el SAT a veces da la opción de hacer un archivo PDF, pero otras veces no y quien no imprime la información, la pierde.

El lunes 25 inicié los trabajos para la declaración anual. Encontré una agradable novedad: junto con el DeclaraSat que antes usaba para hacerla, había una opción de “declaración automática”, prellenada. Es engorroso capturar datos. No se puede copiarlos y pegarlos dizque por motivos de seguridad. Opino que es más fácil equivocarse al teclear. La seguridad se maneja en la entrada, al pedir RFC y el password, aquí llamado CIEC.

Bajé la “declaración automática” y la copié a Power Point porque ¡sorpresa! la impresora HP requiere de profundos conocimientos para funcionar con la Mac. El viernes a medio día mi hijo Hernán en un ratito la conectó a la notebook y avanzó bastante con la Mac. Ya logró que la vea, pero aún sale un mensaje que dice “espera de dispositivo” y se pasma. Estuve buscando en los foros de HP. Hablan de ensayo y error de los usuarios, no de una empresa interesada en resolver los problemas que enfrenta su clientela.

Volviendo a la declaración, con el documento en Power Point vi qué datos necesitaba y los trabajé para tenerlos listos. Luego los copié. El prellenado fue relativo. Sólo tenía un 25% de mis clientes y mi empleo de medio tiempo. Llené primero el IVA, los ingresos y los datos de mis clientes -retenedores para el SAT-. Ufff… Salió un mensaje que decía algo así como “la retención tiene que estar entre cero y X” (mis ingresos) y me cerró ciertas partes de la declaración. Revisé y volví a revisar las cosas varias veces, sin resultado.

Horas después, desesperada, decidí reiniciar el proceso. Era media noche cuando bajé el DeclaraSat. Capturé los datos de mis retenedores y en el momento de poner a un cliente persona física, que sí me pagó, pero no me retuvo ISR ni IVA porque legalmente no puede, me rechazó la captura, como lo había hecho la “declaración automática”. La omití y entré a la sección de llenado de ingresos. Puse el total. Me salió un mensaje. Decía que no puede haber discrepancia entre ese dato y el de los retenedores. Le di gracias a Dios por la claridad del DeclaraSat. Como ya tenía capturado el IVA en la “declaración automática”, la retomé, unifiqué los ingresos y acabé en media hora, a pesar de que aún me faltaba el IETU y las deducciones personales.

¿Por qué la gente del SAT cree que las personas sólo trabajan para empresas y no para otras personas? Es una situación común. Al poner mis ingresos totales en una parte y en la otra los ingresos provenientes de mis retenedores, provoqué la discrepancia. La ley dice que sólo las personas morales o empresas pueden retener, pero eso no quiere decir que sólo ellas puedan contratar y pagar a una persona física.

Resuelto el escollo disfruté la ”declaración automática”. Lo es: calculó todo y puso los resultados en el lugar correspondiente. Maravilloso. Inicié la rutina del envío al SAT. Me preguntó si iba a usar la FIEL. Contesté “no” para no arriesgarme.  Está vigente. La actualicé en enero de este año, pero como el DeclaraSat sacó un mensaje diciendo algo como “cheque que corresponde a su RFC”, me dio miedo tener un nuevo problema.

Aún no acababa dar enter cuando ya tenía el acuse de recibo del SAT. Lo imprimí feliz, al igual que la “impresión didáctica” del formato de declaración. Qué tranquilidad. El software no admite envíos con errores. Es un gran avance. En esa misma línea de productividad, sugiero que el SAT haga su portal con soporte universal, como los grandes almacenes y los bancos, que no le hacen el feo a quienes no usamos Windows.

Será sensacional que el SAT logre un sistema con todo capturado para que el causante revise sus datos, proceda de acuerdo con sus resultados y pague, compense o pida devolución en minutos. Un sistema así aumentaría la recaudación y bajaría costos económicos y políticos. Amén de cuestiones técnicas implicaría construir un puente entre los objetivos de la autoridad y quienes los implementan. También un trabajo de análisis y seguimiento que hiciera mensajes de error orientadores y no ininteligibles e inútiles.

Esos mensajes son el pan nuestro de cada día en el SAT y en muchas partes. Ya mencioné el caso de la impresora HP. El miércoles casi me infarto con la notebook porque en la noche, al apagarla después de estar en lo de la declaración anual, se actualizó, borró el escritorio y sacó un mensajito de Microsoft: “revise su configuración hay un error o la información se movió de lugar”. Encontré mis documentos, pero ver vacíos el escritorio y el listado de programas fue impresionante. Por suerte llegó Hernán y me dijo: apágala. Le hice caso, la prendí y ¡ salió todo normal!

Para acabar con estas perlas de improductividad mexicana y trasnacional, menciono el servicio técnico de Sears. Tenemos en casa un refrigerador LG con póliza y un anaquel rajado en la puerta. Pedí la refacción en enero. Hay que pagarla porque no entra en el contrato de mantenimiento, lo cual me parece lógico. Los técnicos han venido cada 15 días y traído anaqueles de distintos tamaños. El último se quería llevar el nuestro para ver si conseguía otro igual, pero está en uso. Le pregunté si tenía un catálogo. Me lo mostró y me dijo “creo que la refacción es esta”. Tomó una hoja tamaño carta, la puso frente al anaquel, puso su dedito donde terminaba, pasó la hoja y así vio que su largo es de tres hojas verticales. Cuando hablé con la secretaria del subdirector, le pregunté si no tienen cinta métrica para sus técnicos. Se apenó me dijo iba a ver que todo estuviera resuelto. Ya pasaron otros 15 días y nada.

Aparentemente la improductividad del taller no perjudica a nadie. Cuando mucho, al cliente. A la empresa le entra mucho dinero, sí, pero ¿No sería más barato enseñarle a los técnicos que los refrigeradores, como todas las cosas estandarizadas, tienen un número de serie que sirve para localizar y cambiar las piezas? Supongo que 8 visitas a casa son más costosas que los 200 ó 300 pesos que pagaré cuando cambien el anaquel. No relacionan el resultado con el sueldo del empleado, la gasolina y el desgaste del automóvil, entre otros costos. El de Sears es un ejemplo. Estoy segura que todos actuamos así, que somos improductivos porque no vemos los costos escondidos y desaprovechamos las oportunidades de mejora que primero nos beneficiaría a nosotros mismos.

Termino con una nota amable: los invito al toquín (tocada de música de banda) que en el show de un luchador dará Da Pato Logique, el conjunto (fun band) de rock al que se unió Hernán. Será el jueves 19 de mayo a partir de las 22 horas (10 de la noche) en la Pulquería Los Insurgentes, ubicada en la casa porfiriana de Insurgentes 226, entre Colima y Durango, en la Colonia Roma. La función será trasmitida en vivo por un canal de televisión de Internet en http://www.ustream.tv/channel/heavy-metal-rock-show1 por lo que podrá verse en cualquier parte del mundo. Las 10 de la noche de México son las 3 de la mañana del día siguiente en el meridiano de Greenwich.