UN NUEVO CUMPLEAŅOS DE BANAMEX


El 2 de junio es el 120 aniversario del Banco Nacional de México (Banamex). Con él se inicia el sistema bancario del país. El mundo está en la segunda revolución industrial, pero entre luchas y guerras civiles, nuestro país permanece al margen. Su economía depende de la minería y de algunas actividades agropecuarias.

Antes de 1884 hay algunos bancos de depósito, función esencial en un país lleno de asaltantes, con sólo dos ferrocarriles a Veracruz y pésimos caminos. Además, un pequeño banco inglés emite billetes con una circulación tan limitada, que se dedica más a la plata y a la madera fina que al negocio bancario. En las ciudades, los comerciantes manejan cambios, letras, pagarés y papeles de crédito. Así mismo, son industriales, pues les es más fácil producir cerveza, textiles, papel, ácidos y cigarros, que importarlos.

Banamex es producto de la fusión de dos bancos, fundados por los comerciantes “mexicanos” (en su mayoría extranjeros residentes) y por el Banco Franco Egipcio, un sindicato bancario creado en París para hacer negocios en el canal de Suez, que luego decide trabajar en América Latina.

En junio de 1884 el Presidente González está en la última parte de su cuatrienio, en vísperas de regresar el poder a su compadre, Porfirio Díaz. Desde 1877 México vive en paz. Es su primer periodo de tranquilidad desde la independencia. Es hora de crecer e insertarse en el concierto de las naciones.

Durante el Porfiriato, Banamex, además de extenderse por gran parte del territorio, actúa como banco de Estado: negocia la deuda externa, liquida las casas de moneda, ayuda a ordenar las finanzas gubernamentales, y, en su papel de emisor de billetes, contribuye a lograr la difícil adopción del sistema monetario decimal. La Revolución cierra ese capítulo de su historia. En 1916, su incautación lo deja en manos del gobierno.

En 1921, Banamex vuelve a sus dueños, sin su función de emisión porque de acuerdo con las tendencias de la época, el gobierno mexicano quiere hacer un instituto central. A pesar de su situación precaria, en la primavera de 1925 ayuda a la reconstrucción del país trasmitiendo información a través de su revista “Examen de la situación económica de México”. En un país que la radio es incipiente, la prensa cara y no hay ni un departamento de estudios económicos, ni una escuela de economía, la revista es bien acogida. Con redacción fluida, describe: “El movimiento en algunos mercados denota una ligera mejoría de la industria nacional, formada principalmente de fábricas de hilados y tejidos de algodón, de calzado, de minas de plata y de yacimientos petrolíferos...” Meses después, aún en 1925, Banamex participa en la formación del Banco de México y colabora con el gobierno en el pago de la deuda externa, cuestión que lo pone en el ojo del huracán en 1931, cuando la desmonetización del oro y la circulación obligatoria de los billetes del Banco de México provoca la peor corrida bancaria hasta entonces registrada en nuestro país, golpeado por los efectos de la recesión mundial.

En 1942 México entra a la Segunda Guerra Mundial e inicia una etapa de crecimiento en la que el papel de Banamex es fundamental. El mundo está en “la edad de oro”, el país en la del desarrollo estabilizador y el Banco lo apoya en lo que necesita: desde colocar emisiones de bonos, hasta conseguir inversionistas para la industria, pasando por fomentar el desarrollo turístico, premiar a los estudiosos de su economía y contribuir a que grandes sectores de la población cuenten por primera vez con servicios bancarios como hipotecas y préstamos personales, que se agregan a las cuentas de ahorro que creó muchos años antes.

La banca de menudeo supone un manejo considerable de cuentas, así que en 1966 instala el primer centro de cómputo bancario del país. La computadora es una GE 415, verdadero prodigio de ingeniería, sin disco duro, con 16 Kb de memoria RAM (de procesamiento), espacio comparable al de este correo-e con el artículo. Pronto adquiere otra 415, para procesar la primera tarjeta de crédito bancaria de México, Bancomático, que pone a disposición del público en 1968.

En 1971, el Banco cambia todo su cuerpo de dirección general, en el mundo se termina “la edad de oro” y en México “el desarrollo estabilizador”. La turbulencia se apodera del planeta. Banamex encuentra cómo extender sus servicios, cómo segmentarse para hacer una banca a la medida del cliente, cómo aumentar su función regional, fomentar más la industria y el turismo, sin descuidar lo nacional ni lo internacional. Terminada la era del petróleo barato, en todo el orbe se habla de devaluaciones, nacionalizaciones, inflación, escasez, impuestos, guerrillas, golpes de Estado, y de una situación que culmina en una repentina y veloz caída en los precios del petróleo a mediados de 1981, misma que golpea tan fuertemente a México, que al año siguiente no puede ni servir su deuda y Banamex, junto con el resto de los bancos privados mexicanos, es estatizado.

Durante casi una década funciona en manos del gobierno. Crea instrumentos como la Cuenta Maestra, colabora en el reordenamiento de las finanzas públicas y privadas, ayuda a salir del endeudamiento a muchas empresas y su vocación internacional le permite atraer inversiones. Una vez iniciado el proceso de reprivatización, Banamex es vendido el 26 de agosto de 1991. Otra vez colabora en el proceso de desarrollo nacional, mismo que tiene un fuerte tropiezo en diciembre de 1994 y que se traduce en una etapa muy complicada en los siguientes años. Tras la negativa de las autoridades a su solicitud para comprar Bancomer, consciente de que en la globalización sólo pueden existir los grandes bancos, el 6 de agosto de 2001 se integra a Citigroup y celebra su 120 aniversario este 2 de junio, como parte del grupo financiero más importante del mundo.