PROBLEMAS DE MÉXICO


MEXICO GLOBALIZADO

Hace unos días recibí el reto de enlistar los principales problemas del país. Solía hacer tan importante ejercicio, que permite ubicar mejor las cosas, pero abandoné la costumbre. La retomo. Los invito a hacer lo propio y, si tienen el ánimo, a compartirme sus resultados.

Dado lo reciente del debate (6 de mayo) y que los candidatos dan la impresión de compartir un diagnóstico de país, aunque se entrevean remedios diversos, usé como columna vertebral de estas líneas lo dicho por ellos.

Elba Esther Gordillo fue la ganadora desde el punto de vista político. La maestra demostró su habilidad para escoger cuadros, en este caso, uno capaz de allegarse los votos suficientes para obtener el 2% de los comicios que necesita su partido.

La educación sigue siendo el gran problema nacional. A nivel de enunciado hubo unanimidad. Los candidatos hablaron de “educación de calidad”, pero no dijeron qué entienden por ella. Tenemos ya educación de calidad: es mala. Necesitamos una educación de buena calidad y definir las condiciones que le darían esa cualidad. Con la evaluación a los maestros Vázquez Mota intentó dar un paso firme en esa dirección, pero ni se ha hecho, ni la sociedad tiene claro el contenido.

En el debate, los candidatos se mostraron como egresados del deficiente sistema educativo: se les preguntó una cosa y contestaron otra, como alumnos que reprueban. Los cuestionamientos de Guadalupe Juárez fueron claros. Los candidatos dividieron sus respuestas en dos: primero hablaron del tema que quisieron y luego medio contestaron las preguntas. Si quisieran analizar habrían contestado con diagnósticos claros y propuestas de solución directas y concretas. ¿Será mucho pedir? Al menos deberían estar conscientes de que desprestigiar a un contrincante no abona en el prestigio de quien lo hace, sino descalifica a todos.

¿Cómo hacer que la educación mexicana sea de buena calidad? Definirla y lograrla son cuestiones que deben ocupar los foros nacionales. Es evidente que la sociedad del conocimiento supone hacer de uno la información, apropiársela, conocerla y que la escuela no está enseñando a hacerlo. Tampoco enseña a trabajarla y aunque se habla del desarrollo de competencias (conocimientos + habilidades + valores), aún hay que ponerse de acuerdo en el largo camino que recorrer y hacerlo. Parte del recorrido lleva a otro problema enorme, que fue considerado en el diagnóstico de los candidatos: el de las telecomunicaciones.

Las telecomunicaciones son la infraestructura de la sociedad actual, los ferrocarriles y carreteras  del conocimiento. En 2012, de acuerdo con las cifras de 40.3 millones de personas, 36.5% de la población, somos usuarias de Internet en México. Estamos lejos del Reino Unido (84.10%), Alemania (82.7%) Corea (82.7%), Japón (80%) y Estados Unidos (78.30%), que son los cinco países con mayor penetración, de los 20 que tienen la población mayor de usuarios a nivel mundial.

Respecto a los BRICS, la organización política de países emergentes con economía próspera a la que México no pertenece (al inexistencia del mundo es parte del diagnóstico de los candidatos y de muchos mexicanos) 42.20% de la población de Brasil tiene Internet, 44.30% de la de Rusia, 10.20% de la de India, 82.7% la de Corea, como ya vimos. De Sudáfrica el boletín no da cifras porque no es de los 20 con más población usuaria. Digamos que somos un país de “media tabla”, como los BRICS, pero con una infraestructura que nos coloca muy atrás de ellos, salvo la India.

En penetración de Internet estamos entre China (38.40%) y Vietnam (34.10%). Muy abajo de Turquía (46.30%). Si a estas cifras les agregáramos las de banda ancha, veríamos que difícilmente vamos a mejorar la calidad de la educación los próximos años, por no hablar de la facilidad de administración de los negocios, de las posibilidades de éxito en el mercado internacional y en los ámbitos en los que competimos con veredas, mientras quienes nos llevan la delantera usan autopistas.

En el ámbito de la ocupación de la población, los candidatos comparten la idea del empleo como responsabilidad política directa. Los gobiernos aún no aceptan que la época en que podían crear empleos al margen de su productividad, es parte de la historia.

En empleo, como en educación, los problemas de México son mayúsculos. La raíz es la dificultad para aceptar los cambios que supone la globalización. Así como hay que incorporar las Tecnologías de Información (TI) a la educación, hay que integrarlas al ámbito de la ocupación y aceptar que junto con el empleo hay opciones distintas para llevar a cabo nuevas funciones económicas, desarrollarse y salir adelante.

Los problemas socioeconómicos de México tienen un ingrediente cultural, en el sentido de forma de vida: las dificultades del Estado de Derecho, el autoritarismo, la rigidez, el doble discurso y otros patrones de comportamiento nos dificultan adaptarnos a la globalización. Los candidatos hablaron, con razón, de la corrupción, pero dado que se trata de un ingrediente fundamental del sistema político, el acotarla para dejarla en niveles funcionales se antoja uno de los grandes retos del sistema.

El Estado nacional tiene problemas en el mundo porque nació en la sociedad industrial, ya desaparecida. En todos lados vemos gobiernos con dificultades de funcionamiento. Al nuestro, como a los perros flacos, se le suben todas las pulgas, es decir se le agregan desde las derivadas de la corrupción hasta las de dar respuestas institucionales, pasando por problemas de valores, los del Estado de Derecho, los de las luchas entre los tres poderes, los derivados de un sistema centralista de facto cuyas entidades se desarrollan a ritmos diferentes, el efecto de la migración en la conducta familiar, las cuestiones del narcotráfico y la delincuencia organizada y un largo etcétera que es tan corrosivo que lleva a un fuerte problema político, al manejo ineficaz del poder.

Relacionados con lo anterior, están aspectos financieros y fiscales. Tenemos dificultades para manejar constructivamente el presupuesto, desde el personal y familiar hasta el nacional. Los candidatos abordaron la cuestión de los subsidios, mencionaron el “qué”, pero no el “cómo” ni el “dónde”, ni el “por qué”. También, sin ahondar mucho, mencionaron la reforma fiscal, pero salvo que deben ser impuestos progresivos, ni siquiera salió el “qué”. Sin embargo, el sistema fiscal contemporáneo, mezclado con el funcionamiento del sistema financiero, están produciendo un crecimiento menor al potencial de México y contribuyendo a la polarización social, a pesar de que la atenúa el crecimiento de la clase media.

¿Será políticamente inconveniente hablar de las clases medias? ¿Por qué no tendremos un lugarcito en el corazón de los candidatos, ahí juntito a los mexicanos que viven en pobreza extrema? Cierto, el Infonavit favorece algunos segmentos clase medieros, pero no es una referencia suficiente. De hecho ni siquiera se abordaron los diferentes esquemas de funcionamiento de las instituciones de vivienda, como tampoco se dieron opciones para quienes ni están en el seguro popular, ni en la seguridad social, ni pueden pagar la medicina de lujo a precios internacionales.

¿Cuál será el diagnóstico completo de los candidatos respecto de la sociedad mexicana, de su salud, educación y movilidad social? ¿Habrá manera de desligar a la seguridad social del esquema del empleo, de abrirla a quienes se ocupan en opciones no asalariadas?

Me gustará saber la respuesta, junto con otras. Por ejemplo ¿Cómo está en realidad el campo? ¿En el abandono? Si es así ¿Cómo hace México para ser gran exportador de mango, de aguacate y de otros productos agropecuarios? Por otro lado ¿Qué se hará para mejorar los ecosistemas, para evitar que sequías e inundaciones acaben con cosechas y animales? ¿Cómo se fomentarán el mejor aprovechamiento del agua, la construcción de presas y otra infraestructura que mejore la irrigación, permita que México aproveche la etapa actual de industrialización mundial para países con economía como la nuestra y al mismo tiempo el sistema político sea más funcional?

Los problemas son profundos. Plantearlos es tarea de todos, empezando por los gobernantes y sus equipos y siguiendo por los medios de comunicación. Sería muy interesante una libre competencia entre ellos. Urge abrir opciones.

Termino estas ya largas reflexiones con un listado. Para hacerlo, tomé el índice del último México social que coordiné para Banamex en año tan lejano como 1986. El simple ejercicio de transcribir los títulos de sus capítulos me lleva a constatar lo obvio: las transformaciones de los últimos 26 años cambiaron al país. Junto al título escribí el problema actual:

1. GEOGRAFíA. El deterioro del medio ambiente. Quadri abordó el problema. De verdad que lo es, no sólo en el sur, como dijo, sino en todo el país. En el norte, las consecuencias las vemos en la Tarahumara, sierra pelona que en 40 años de tala vio sustituidos sus enormes pinos por matorrales del desierto, que no dan de comer a sus pobres habitantes.

2. DEMOGRAFíA. El envejecimiento de la población y el “bono” demográfico. El que haya un alto porcentaje de población en edad de trabajar es por un lado un premio. Por otro, como dice Wikipedia, “la materialización del título de una deuda.” ¿Cómo crear las condiciones para la ocupación productiva y fuente de realización personal?

3. DESARROLLO URBANO, VIVIENDA Y ECOLOGíA. Están estrechamente relacionados con los dos anteriores. México es un país con sólo 26% de población rural. Ignoro cómo es su estructura social hoy.

4. SALUD, SEGURIDAD SOCIAL, CONSUMO Y NUTRICIóN. Cuesta trabajo separar el ámbito de la salud y la seguridad social de los retos del sistema político. La cuestión de las pensiones es una espada de Damocles. La drogadicción, el alcoholismo y la nutrición son del ámbito de salud, de educación y de otros.

5. EDUCACIóN. Trasciende al ámbito escolar. Conduce tanto al sistema político como al económico. Los ciudadanos, los emprendedores y las empresas pagamos el costo de sus deficiencias y de decisiones erróneas, como aquella que sostuvo que la mano de obra barata era lo que haría competitivo a México e hizo que la educación preparara a la gente para llevar a cabo actividades no competitivas, de las que ahora la desplazan las máquinas, menos costosas que la mano de obra.

6. ASUNTOS LABORALES. Sin duda que México se está industrializando, que los obreros calificados son excelentes, pero junto con la cuestión de la mano de obra barata, que es disfuncional, hay problemas educativos de fuerte impacto económico-laboral como el de la deficiente capacidad de abstracción de buena parte de la población. Por ejemplo ¿Cuánto le cuesta a un almacén que sus empleados no sepan vender? ¿A los transportistas que sus choferes no sepan manejar? ¿A las familias que se les “suelten” las cajas de los trailers?

7. COMUNICACIONES Y TRANSPORTES. A los de telecomunicación hay que agregar los de la infraestructura carretera, ferrocarrilera y portuaria, los de la generación y uso de energéticos y los de sectores tal vez menos vistosos, pero igualmente importantes, como el de la industria editorial y sus deficiencias, que se traducen en precarios hábitos de lectura y comprensión.

8. CULTURA Y RECREACIóN. Es curioso lo que pasa en este ámbito. Somos un país inculto, en el sentido del leer y saber, pero la ignorancia tiene un costo político considerable. El de Peña Nieto y los tres libros aún está vigente y a Fox le resultó oneroso su inolvidable José Luis Borgues (Jorge Luis Borges). Como parte de nuestra cultura es echarle sal y pimienta a la vida, en pocas horas se decidió que la ganadora del debate fue la edecán Julia Orayen, cuyas sensuales fotos recorrieron la red en nanosegundos.

9. DELINCUENCIA, ACCIDENTES, SEGUROS Y SEGURIDAD PúBLICA. Dado que son temas cotidianos, sólo les comparto un recuerdo: el del Dr. Pablo González Casanova diciéndonos en clase que los motines en las cárceles son indicador de que un sistema político está en dificultades.

10. ASUNTOS POLíTICOS Y SECTOR PúBLICO. Ya no nos gusta el presidencialismo. Sin embargo, disminuir la importancia del Ejecutivo no ha dado buenos frutos. El Legislativo se ocupa de sus propios asuntos y el Judicial también. Me encantaría saber tanto qué sistema político proponen los presidenciables, como qué haremos los ciudadanos al respecto. Por lo pronto sólo tengo claro que se trata de algo más que estar ilusionado o desilusionado, que la política no es del ámbito de las ilusiones.

11. FUERZAS ARMADAS. Sin duda se trata de una cuestión de definiciones y tan problemática como puede ser la del papel del Estado en la economía o la de la educación, para mencionar ejemplos. 

Ese fue el índice del México social 1985-1986. En Estudios Sociales nos encargábamos de ver lo que no fuera economía. Coincido con los candidatos en que hay que aumentar la competitividad. López Obrador se niega a ver a la producción de los energéticos en manos del Estado como un elemento que impide la competitividad.

Es un error grave, tanto como olvidar que México es un país de economía abierta en proceso de industrialización que, para ser competitivo en la sociedad del conocimiento, necesita un sistema educativo de buena calidad, con manejo competente de la información y con un grado suficiente de formación en ciencia y tecnología para hacer desarrollo tecnológico. Pensar en investigaciones originales a estas alturas del siglo XXI es soñar con el regreso al siglo XIX y la Ilustración.