YAQUIS Y AGRICULTORES DEFIENDEN SU AGUA


MÉXICO GLOBALIZADO LUZ MARIA SILVA

Desde hace más de una semana, los yaquis y los agricultores de Ciudad Obregón bloquean la carretera hacia EEUU (15) y exigen conservar el agua de la presa El Novillo en su región, al sur de Sonora, mientras Hermosillo sigue padeciendo una gran escasez del líquido vital. De rebote provocan pérdidas enormes a quienes transportan mercancía de nuestro país a Arizona, California, Japón, Corea y sitios que se acumulen, a través de la ruta a Nogales.  

"El pueblo que no conoce su historia, repite los mismos errores," o, como dijo Baruch Spinoza en el siglo XVII: "Si no quiere repetir el pasado, estúdialo."

¿El gobierno no habrá oído hablar de la "guerra del yaqui"? En realidad hubo varias en el México independiente, para no remontarme a los conflictos en la Colonia. Como buena chilanga estoy lejos de ser experta en el tema, pero sí tengo claro que los yaquis no se dejan. Inclusive en los tiempos de luchas por la tierra, a finales del siglo XIX, un tío bisabuelo, habitante de álamos, fue muerto en una cueva por la tribu, que tuvo a bien encerrarlo ahí e incendiarla.

Para dar una idea de la historia de los yaquis pongo dos ligas, de dos de sus conflictos:

http://www.sonoramagica.com/index.php?option=com_content&view=article&id=659%3Ala-guerra-yaqui&catid=60%3Atradiciones&Itemid=73

http://lacamadepiedra.wordpress.com/2010/07/06/la-guerra-del-yaqui-1833-1884/

Pasado 1884, la lucha siguió bajo el líder José María Leyva Pérez, más conocido como Cajeme “El que no bebe” (1835-1887), quien dio su nombre al municipio que tiene como cabecera Ciudad Obregón y fue el luchador más famoso de la nación yaqui.

El siguiente conflicto yaqui fue encabezado por Juan Maldonado Waswechia Tetabiate en 1897 y terminó en 1901. Ramón Corral, quien dejó la gubernatura de Sonora para convertirse en vicepresidente de Porfirio Díaz en el primer sexenio de la historia (1904-1910), fue parte de esa guerra. No se anduvo por las ramas: mandó a los yaquis a Yucatán en barcazas, en el ferrocarril del Istmo de Tehuantepec y luego de vuelta en barcazas hasta su destino.

Estaban condenados a trabajar de por vida en las haciendas henequeneras. A la primera oportunidad, se escapaban y se iban a pie a Sonora. Murió la mitad de la tribu, pero el resto regresó.

Durante la Revolución, el general álvaro Obregón incluyó yaquis en el ejército Constitucionalista y mandó bombardear a otro sector de la tribu, por rebelde. Lázaro Cárdenas les repartió tierras en la ribera del río Yaqui lo que los convirtió en ejidatarios ricos, dado que es una zona agrícola altamente productiva.

El tiempo pasó. En los años 80 los agricultores de la zona fueron a protestar contra las amenazas de embargo de los bancos estatizados, a quienes les debían recursos, cuando llegaron los yaquis, también emproblemados y se pararon donde el Sol caía a plomo. Cuando los agricultores invitaron a los yaquis a protestar a su lado, en la sombrita, las SNC desistieron de sus intenciones.

Más adelante, en el sexenio del presidente Zedillo, se pensó en desviar el agua de la zona a los agricultores del norte de Sinaloa. Los yaquis, con fama de tomadores, dejaron de lado su bebida y salieron a protestar, en un tono muy cercano al pie de guerra. Conservaron su agua, la misma por la que hoy luchan de nuevo.

Ahora la intención es llevar esa agua a la sedienta Hermosillo, a más de 100 kilómetros al norte. "Vamos a escuchar a los quejosos", dijo el gobierno del estado, pero "no se van a suspender las obras, ni el envío de agua." Tan democrática actitud seguramente desatará la violencia con una tribu mexicana que está dispuesta a desaparecer de la faz de la Tierra, antes que ceder. ¿De verdad no hay otra solución?

Hago votos porque se le dé al problema la atención que merece. Además de la cuestión política, es indispensable que el equipo presidencial se empape de tecnología del manejo del agua, que conozca bien la situación de Hermosillo, que acepte que las épocas en las que no “se tomaba opinión” a un sector de la población por cuestiones raciales es parte de la historia, que sepa del reciclaje del vital líquido y que aplique esos conocimientos en esa zona del país y en tantas otras que necesitan agua. Quitarles a unos para darles a otros no es la solución. Nunca lo ha sido.