DE HISTORIAS A HISTORIAS


“Ay que mundo es este mundo, que da vueltas y más vueltas“, cantaban los republicanos españoles en los años treinta. Hoy su verso es más cierto que nunca. En México y en el mundo las cosas más insólitas suceden día a día y de tan sorprendentes se vuelven cotidianas. Algunas son agradables, como que el astronauta estadounidense Juan Hernández, de familia mexicana, está entre los profesionales designados para colonizar la Luna. La mayoría son desagradables, de nota roja.

Otras noticias son curiosas. Por ejemplo, que el peso vaya en caída libre mientras el petróleo sube a pasos agigantados, para alcanzar precios de las épocas de la administración de la abundancia. Además, es mayo, mes en que entran muchas divisas porque los mexicanos de aquel lado mandan dinero a la familia para que festeje el día 10. Curioso resulta también saber que PEMEX venderá electricidad a la CFE y ésta gas a PEMEX y que el resultado de las ventas cruzadas volverá competitivas a ambas entidades.

Curioso y nada mágico resulta que un director del prestigio de Alfonso Arau gaste un presupuesto millonario en dólares para hacer una película sobre Zapata y en entrevistas apele a los chamanes para esconder su ignorancia histórica sobre el Caudillo del Sur. Espero que el libre mercado, en México y en el extranjero, mande su película a la basura. Es inválido pensar que venderla en EUA es suficiente razón para falsear la historia de un pueblo tan urgido de conocer su pasado como es el nuestro, que necesita salir de los círculos viciosos de pleitos e intrigas en el que está metido desde la Independencia, con dos excepciones: el Porfiriato (1876-1911) y el milagro mexicano-desarrollo estabilizador (1950-1967).

En esas dos etapas constructivas del México independiente nos sentíamos prácticamente europeos, mejorábamos nuestra educación y sabíamos que podíamos hacer lo que nos proponíamos. Hoy no. Ahora estamos convencido de que somos “nacidos para perder” y, naturalmente, perdemos porque, como dicen los expertos en Programación Neuro Linguística (PNL), el problema radica en un modelo defectuoso de aprendizaje. El éxito de nuestros paisanos en el México del Norte (EUA) lo demuestra tanto como las etapas de desarrollo nacional ya mencionadas. Necesitamos cambiar nuestras vivencias cotidianas, fijarnos más en cómo le hacen quienes, por encima de su nacionalidad, tienen éxito. Vale la pena definir lo que hacen y adaptarlo a nuestras necesidades y formas de ser.

Por ejemplo, en su columna del 12 de mayo publicada en Reforma, Enrique Quintana habla del éxito mundial de Toyota, empresa más pequeña que General Motors, y más eficiente y rentable. El columnista extrae cuatro lecciones del caso:

1.- No hay sustituto para la observación directa.
2.- Los cambios propuestos deben ser siempre estructurados como experimentos.
3.- Trabajadores y gerentes deben experimentar tan frecuentemente como sea posible.
4.- Los gerentes deben entrenar a la gente, no arreglar problemas.

Si hacemos nuestras esas lecciones, si las ponemos en práctica a nivel personal, empezaremos a transformar nuestro modelo de aprendizaje erróneo. El lograrlo requiere esfuerzo y disciplina, no dinero. En realidad, las cuatro lecciones son un llamado a dejar de lado nuestra supuesta mentalidad mágica, que nos escuda de cualquier error, y fijarnos más en lo que hacemos, lo que nos ayuda a encontrar rumbos y a disminuir pleitos e intrigas.

Si buscamos cómo aplicar las lecciones a la experiencia y aprendizaje personal, podemos dejarlas de la siguiente manera:

1.- Hagamos el esfuerzo de observar lo que sucede. Los videos y demás desacuerdos políticos son un show. Es más importante el acontecer cotidiano de cada quien. Hay etapas de nuestra historia que nos demuestran que en pleitos e intrigas todo el mundo pierde. Dejemos que se hagan bolas quienes participan en ellos, evitemos caer en su juego.

2.- Los cambios propuestos deben ser siempre estructurados como experimentos. Experimentemos, tratemos de hacer las cosas de otra forma, demos seguimiento a sus resultados. Olvidemos la idea de que las cosas se hacen de una vez y para siempre, dejemos de soñar cambios radicales y chamanes. Salvo nosotros, nadie nos sacará de problemas. Imaginemos opciones, experimentemos con ellas.

3.- Trabajadores y gerentes deben experimentar tan frecuentemente como sea posible. También las familias, las personas, los emprendedores, los estudiantes, en una palabra, todos. Quien no busca no encuentra. Para lograr, vale la pena tratar.

4.- Los gerentes deben entrenar a la gente, no arreglar problemas.¿Cuántas veces “ayudamos”, “apoyamos”, “solucionamos” sin dejar que otros crezcan al enfrentar sus retos? Es difícil, lo sé, pero si no enseñamos cómo ¿encontraremos otra forma de terminar con el paternalismo?