EL MIRREYNATO, LA OTRA DESIGUALDAD


México globalizado. Luz María Silva

Pocos indicadores hay más claros de cómo es una estructura social de un país que el comportamiento de sus élites. Desgraciadamente, hay pocos estudios de las mismas. Es más fácil encontrar películas, novelas o series de televisión, sin que sean tan abundantes como otros temas.

En el año 2000 Thomas J. Stanley y William D. Danko publicaron “The Millionaire Next Door” (El millonario de al lado), con los resultados de una investigación que abarcó más de mil millonarios. Fue un éxito de librería.

Concluyeron que en Estados Unidos hay más millonarios de lo que uno pudiera pensar y que con frecuencia lo es el vecino, quien vive con austeridad y sin ostentación. La conclusión fue que la riqueza estadounidense es resultado de una ética de negocios sólida y sostenida, base de los hábitos consistentes de ahorro a largo plazo y la continua auto disciplina de gastar menos de lo que se gana cada mes e invertir el sobrante. De entonces para acá, ha cambiado la sociedad estadounidense, que se ha polarizado mucho y no ha vuelto a producir un estudio similar.

El tema se trasladó a México. Editorial Planeta publicó a finales del 2014 el libro de Ricardo Raphael, un académico del CIDE, periodista y escritor. A diferencia de los estudios usualmente dedicados a sectores desfavorecidos y hasta los de clase media, el autor aborda sólo una parte de la élite mexicana, la de los “mirreyes”, que impiden que exista el millonario de al lado, que perpetúan el atraso y la desigualdad de la sociedad mexicana.

Los mirreyes son los sucesores de los “discretos” juniors de otras épocas. Como Luis Miguel, son ostentosamente ricos, desinhibidos y prepotentes. “... Viajan en aviones particulares con sus perros, celebran con exceso, ordenan cerrar un negocio porque no los atienden como creen merecer, maltratan e insultan con violencia a todo aquel que se atreve a increparlos o señalar justamente alguna de sus faltas; se consideran superiores y su necesidad por demostrarlo no escatima en petulancia y derroche...”

Diez características definen al mirrey. Las resumo:

1. Asume su diferencia, tiene “...capacidad innata para estar en la cúspide de la sociedad, para dirigirla y modelarla a partir de su visión del mundo.“

2. Sólo se mezcla con otros mirreyes, se casa con una “lobukis” de su clase, que aspira a “casarse bien”, no a realizarse, ni a valer por sí misma. Busca ser trofeo del hombre, algo para presumir.

3. Sin importar el origen del dinero, el poder de compra indica su clase.

4. Usa lo que sea para ostentar su estatus social: una lobukis, costosas de las botellas de alcohol, relojes, celulares, autos, viajes. Sus cuentas del antro tienen cinco y seis cifras.

5. Valora positivamente la arrogancia, hija de su superioridad moral.

6. Se rodea de un círculo de personas que trabajan con él.

7. Tiene un “... cortejo de lambiscones, compañeros de juerga a quienes se les paga la cuenta o se les invita a una fiesta a cambio de celebrar las bromas del personaje o apartarles un lugar mientras arriban al antro... Está dispuesto a pagar lo que sea, con tal de despertar envidia o admiración.

8. Desprecia la cultura del esfuerzo.

9. Va a la escuela a adquirir contactos, no conocimientos.

10. Siente la contradicción de haber nacido en México: a pesar del sombrero en el futbol, prefiere lo extranjero, viajar y “... refrendar la distancia sideral que existe con los mexicanos que no pueden hacerlo de manera legal.”

Con datos duros, el autor analiza los mecanismos sociales que rodean al mirreynato: ostentación, impunidad, corrupción, discriminación y desigualdad. Demuestra la imposibilidad de ascender en la escala social.

Termina el libro con un capítulo dedicado a la educación del mirrey, a cómo la escuela fomenta su comportamiento e imagen, a cómo es educado por maestros que lo aprueban sin chistar, temerosos de que el alumno o sus padres provoquen su despido. “... El desprecio por el docente surge porque no hay nada que aprender de alguien cuyo origen social es diferente...”

Tras hablar en repetidas ocasiones de las escuelas de los Legionarios de Cristo y similares, compara los resultados de la prueba PISA por sector social y concluye que son relativamente similares entre los alumnos de escuelas privadas y los de las públicas, pero como la escuela es un club social, es importante que asista a la privada. Muestra cómo el mirreynato refuerza la falta de productividad nacional.

Lleno de ejemplos, el libro muestra cómo en México no hay capilaridad social, cómo no importa la educación, como la premisa “la corrupción somos todos” oculta la desigualdad y cómo fomentar la dignidad es dar los primeros pasos para terminar con el mirreynato, que debe desaparecer para que México crezca. Si lograrlo nos tomará 100 años, hay que empezar ya, concluye.