¡NO TE PRIVES! DEFENSA DE LA CIUDADANÍA


México globalizado. Luz María Silva

Hace tiempo, una tarde que no tenía mucho qué hacer, se me ocurrió ver qué le había pasado a España después de que nos hicimos independientes (1821) y reconoció el hecho de que su imperio se había desplomado (1836). Descubrí un país inestable, con problemas entre sus gobiernos y la Iglesia, en permanentes luchas entre moderados y progresistas, con planteamientos similares a los del México inestable del siglo XIX. Allá con una república efímera, acá con dos imperios igualmente pasajeros.

Desde entonces me gusta voltear hacia la Madre Patria para ver qué hace y cómo soluciona sus problemas. Hoy encontré el libro del gran pensador contemporáneo Fernando Savater que da título a esta reflexión. Está publicado bajo el sello de Ariel y conformado por una serie de artículos periodísticos. él se ocupa de Europa y de España. Reproduzco el contenido aplicable a México. La mayoría de los párrafos son citas textuales. Los subtítulos son suyos.

Ciudadanía fraccionada
“Al día de hoy, la ciudadanía democrática –disculpen el pleonasmo– es el conjunto de derechos, deberes y garantías reconocidos por el Estado a cada uno de nosotros...” y esa ciudadanía es lo que debemos defender, “... salvo resignarnos a ser nativos o creyentes antes que ciudadanos con libertad de elección.

“... en democracia políticos somos todos...” Antes de la crisis la gente se ufanaba de ser apolítica. Después, salió a la calle a protestar contra los abusos y fechorías de los políticos y se volvió antipolítica, pero lo que se necesita es que seamos “... ciudadanos políticos (es decir, auténticos ciudadanos)... cuando los problemas se revelan tan hondos y generales que sólo pueden afrontarse con instituciones solventes, casi nadie se siente responsable de no haberse preocupado a tiempo porque fueran eficaces, bien dotadas económicamente y limpias de corrupción o provistas de salvaguardias para que no resulte impune.

“... loa partidos de izquierda, si son verdaderamente progresistas (ya sabemos que no todas las izquierdas lo son), deberían tener sus raíces en el futuro, no en el pasado, y apostar por un Estado pluralista en el cual lo distintivamente nacional forma parte de la cultura, pero no determina la política: es decir, que viene DESPUéS de la ciudadanía constitucional, no antes... tenemos talentos radicales para quienes ‘la democracia está por encima de la ley’, que es algo así como decir que la salud está por encima del buen funcionamiento del corazón.”

¿Cómo puede hacerse para reparar la situación actual? Se pregunta el autor. Nadie parece tener la solución, “... pero al menos sí me parecen evidentes dos pasos iniciales para no favorecer el río revuelto... El primero es defender argumentalmente, sin remilgos, ni circunloquios, a España [a México]... como el Estado de derecho que sirve de anclaje institucional a nuestra ciudadanía...

“En segundo lugar, parece oportuno hacer valer la aplicación de las leyes vigentes, antes de nada. No vivimos como forajidos, ni somos fuera-de-la-ley, sino ciudadanos de un Estado de derecho por cuya consecución muchos hemos luchado y no pocos hicieron notables sacrificios. Aplicar las leyes y hacerlas cumplir... no es incurrir en tiranía antidemocrática: todo lo contrario, si hay una postura políticamente tiránica es la de quienes pretenden saltarse leyes e instituciones porque no les agradan, poniendo a todos sus compatriotas ante la brutalidad del hecho consumado... No estamos viviendo un pulso entre el Gobierno y los nacionalistas, sino un jaque a los derechos y libertades de cada uno de nosotros, los ciudadanos españoles [mexicanos] realmente existentes.”

Los políticos y su descrédito
“Los políticos electos no son una casta aparte, ni mejor ni peor que los políticos electores. En democracia, cualquier crítica a los gobernantes es en realidad una autocrítica de los ciudadanos...”

Aprendiendo a empeorar
“Puede que la presente crisis económica (que también es social, educativa, cultural... y desde luego política) no nos enseñe que es necesario cambiar de forma de vivir, pero al menos nos va dando severas lecciones sobre cómo acostumbrarnos a vivir PEOR...”

Indignación a la española
 “... lo malo precisamente de los políticos es que sí nos representan, aunque no gocen de nuestra simpatía, es decir, que a partir de su elección pueden tomar decisiones y omitir otras que afectarán a nuestras vidas. Por eso es importante elegir bien, revocarlos si se muestran incapaces y buscar alternativas que sean más prometedoras que las que hoy nos ofrecen... los gobernantes que primero negaron la crisis, después la minimizaron y finalmente no han sabido resolverla, representan bastante bien la miopía política, la búsqueda de recompensas sin esfuerzo a corto plazo y el desinterés por alternativas comprometidas al statu quo vigente que caracterizaba también a gran parte de la ciudadanía que hoy padece por culpa de esa desidia y está indignada contra ellos.

“... como señaló Spinoza, lo importante no es detestar o aplaudir, reír o llorar, SINO ENTENDER...”

Desobediencia retrospectiva
“En general las revoluciones nunca se le hacen a los gobernantes realmente autoritarios e intransigentes, sino a sus sucesores más débiles y menos intimidatorios: no a Luis XVI sino a Luis XVI, por decir algo... Ya el viejo Montesquieu advirtió que si acercamos el oído a un país y no se percibe ni el vuelo de una mosca seguro que se trata de una tiranía, mientras que si se escuchan gritos indignados, polémicas y voces escandalizadas de descontento seguramente estamos ante una nación libre.

“... Lo malo, sin embargo, comienza cuando los disconformes que quieren hacerse oír se empeñan en manifestar sus desacuerdos transgrediendo las normas de la propia democracia...”

Laicismo lingüístico
“Dicen que en materia de educación Francia ya no es lo que era, pero yo sigo viendo que aún ofrece mucho que envidiar. Por ejemplo, cuando uno se pasea en la rentrée otoñal por las librerías parisinas y ve expuestas las obras de literatura y filosofía que van a estudiarse en el bachillerato. Casi dan ganas de matricularse otra vez para gozar de ellas y de paso para olvidar la situación de las mismas materias en nuestro país... Sí, al menos en cuestiones educativas aún les merece a los franceses la pena pagar impuestos.”

Inflación ética
“De antaño sabemos que una de las causas más frecuentes de muerte por corrientes ideológicas o movimientos políticos es el éxito. Tal es el caso de la ética... la única definición consagrada por el uso y la convicción de todos dice así: ‘ética es lo que les falta a los demás’...

“... las leyes no deben pretender zanjar las divergencias morales de los ciudadanos sino crear un ámbito en el que puedan convivir todas sin humillación para nadie...”

Sugerencias postelectorales
“... no vendría mal conocer junto a las antipatías de los candidatos, que podemos compartir, las simpatías que movilizan aunque sólo sea simbólicamente los proyectos más o menos brumosos que proponen. Son un dato relevante, porque aunque todos solemos votar principalmente CONTRA algo, también implícitamente estamos con nuestro voto aceptando que queremos PARECERNOS a alguien...”

Dice de quienes se abstienen de votar. “... Están acostumbrados a viajar como polizones en este gran yate de lujo que navega por un mar de necesidades y congojas planetarias, sin pagar billete como ciudadanos, pero también sin dejar de gruñir y quejarse en cuanto no se les atiende como es debido a bordo.” Lo peor no es eso, sino que los fanáticos y los extremistas votan aunque sea contra el sistema.

“... La participación es imprescindible para que no caigamos en la dictadura camuflada de los eternos especialistas en mandar...”

Locos por el pueblo
“... ¿qué es el pueblo? O mejor dicho ¿a qué quieren referirse los que emplean ese término?... Cuando se habla del ‘pueblo’ no sólo estamos describiendo o señalando, sino también valorando. El pueblo no es una categoría neutra, sino positiva, incluso altamente positiva. Y además unánime y homogénea. El pueblo no es una categoría neutra, sino positiva, incluso altamente positiva. Y además unánime y homogénea. El pueblo es noble pero ingenuo, sufrido y fácil de engañar sin dejar de ser a la vez sabio, capaz de rebelarse y castigar a quienes le maltratan aunque también generoso y entusiasta cuando se tercia. Suele ser víctima, aunque sabe también ser verdugo justiciero.

“Pero, dado que al pueblo le pasa como a Dios, que está en todas partes y en ninguna en particular, no es fácil saber lo que quiere y lo que pide... como Dios siempre tiene intérpretes y voceros que pontifican en su nombre y a veces se excomulgan entre sí...

“Lo único que resulta evidente es que, preguntemos a quien preguntemos, siempre nos responderá que el pueblo verdadero, el pueblo FETéN, es el que piensa como piensan ellos... Antes, en la entrada de algunas fincas lucía el cartel de ‘cuidado con el perro’, ahora, en la puerta de ciertos partidos deberían poner ‘cuidado con el pueblo’.”

Epílogo
“... la pregunta más adecuada que deben hacerse las personas libres –es decir, los sujetos democráticos conscientes– no es ‘¿qué nos va a suceder?’ sino ‘¿qué podemos y queremos hacer?’

“La ciudadanía por la que merece la pena luchar es aquella según la cual el individuo obtiene derecho a la participación política, la protección social y los servicios básicos con abstracción de cualquiera de sus determinaciones previas genealógicas, étnicas, culturales, de género, etcétera. Se es sujeto de derechos y deberes no por ser alguien predeterminado sino como cualquiera y como todos, sin que se le pregunte a nadie quién es sino sólo si se compromete a cumplir las leyes que le permitirán compartir el presente y el futuro con los demás...

“Para este propósito, la educación es una pieza fundamental en el asentamiento de la ciudadanía...”

Despedida
“ ‘Soy uno de esos demócratas que creen que la finalidad de la democracia es hacer llegar a cada hombre hasta la nobleza.’
“Romain Gary, CHIEN BLANC”