Reflexiones sobre la crisis de 1929 y la de ahora


México globalizado

Luz María Silva

Guillermo Fárber compartió un interesante video sobre la crisis de 1929, que con el título de "The Crash of 1929" se encuentra en Youtube. Me hizo escribir la siguiente reflexión:

La crisis de 1929, en muchos sentidos parecida a la actual: ambas son de larga duración y ambas significan la desaparición del mundo anterior, para hacer nuevas cosas y vivir de otra manera.

En 1929 la mecanización y la electricidad se generalizaban. "Tiempos modernos" de Chaplin (1936) critica esa sociedad de nuevo cuño, industrializada, automatizada, en la que los caballos y las hieleras dejan su lugar a autos y refrigeradores. Desde la guerra de 1914 las mujeres son parte de la mano de obra industrial y las relaciones familiares y de amistad cambian profundamente.

Los medios de comunicación son en parte responsables de ello. El cine tiene en "El cantante del jazz" (1926) su primera película sonora y no es casualidad que sea de jazz, esa música afroamericana que permite que gente de todos colores comparta la afición por el ritmo, que puede oírse también por la radio, el otro medio masivo que no necesita aprendizaje especial para ser apreciado, a diferencia de la prensa que tiene como requisito indispensable el saber leer para usarla.

La "gran depresión" de 1929-1939 terminó en realidad hasta 1945, cuando se acabó la segunda guerra mundial y los financieros inventaron un patrón de cambio fijo, el patrón cambio oro, que no fue otra cosa que el dólar y, en menor grado la libra, defendiendo la paridad para beneficio de la humanidad. La "época de oro" se acabó a principios de los 70. El mundo ha ido desde entonces dando tumbos, a jalones y estirones. Su economía parece autobús de la ciudad de México: va a arrancones y frenones.

En 2001, matemáticamente hablando, inició el siglo XXI. Desde el 9/11 no ha visto la suya. Las consecuencias económicas de los atentados en Estados Unidos empezaban a diluirse en 2007, cuando estalló la burbuja inmobiliaria. Luego, en 2008 se destaparon enormes fraudes financieros y de ahí en adelante, la economía mundial no ve la suya. Este año, estos meses, China escribe el siguiente capítulo que bien podía comenzar con algo así como "un país puede retrasar la llegada de la crisis mundial, pero no escapar de ella."

Algunos teóricos llaman "la gran recesión" a la crisis de hoy. Lo que ha surgido desplazando a lo que se destruye es impresionante. Simplemente tengan presente que el iPad sólo tiene un lustro, cinco años, que apareció en el 2010.

La sociedad del conocimiento hace saltar por los aires la credibilidad de los líderes tradicionales, globaliza y personaliza al mismo tiempo, exige que la escuela renuncie a su solemnidad y a su jerarquía, que alumnos y profesores aprendan al mismo tiempo, que ¡oh sacrilegio! se diviertan en el camino, hace que nuevas formas de hacer las cosas, que nuevos valores se apoderen del universo, que al lado de los sectores en recesión surjan otros, fuertes y pujantes, que encabezan la nueva economía. El reto personal es encontrar la respuesta a una pregunta sencilla: ¿de qué lado quiero estar en el nuevo mundo que nació ya?