CHISPAZOS DE HISTORIA RECIENTE (VI)


En Estudios Económicos hacíamos Examen de la Situación Económica de México, (ESEM) la revista de economía más antigua del país. Surgió en marzo de 1925, como respuesta a la inquietud de informar a los clientes del Banco Nacional de México (Banamex) que tenía el entonces muy joven don Luis G. Legorreta. Meses después, en septiembre, el Presidente Calles logró hacer realidad el sueño de los revolucionarios del Norte: fundar el Banco de México, el banco central.

En la segunda mitad de los años sesenta, hacer ESEM era una de las principales ocupaciones de los analistas de Estudios Económicos. Preparar el número de enero era todo un ritual: estaba dedicado a describir la situación del país, a examinarlo. Para lograrlo, nos valíamos de la mejor fuente de información que teníamos a nuestro alcance, en esa época previa a los satélites de información y a la Internet: la red de sucursales del Banco.

Con antelación planteábamos el cuestionario, que los gerentes llenaban cuidadosamente y regresaban por el correo interno del Banco, “la valija”. Así, estábamos en condiciones de hacer saber a los lectores que la incipiente industrialización de Querétaro se enfrentaba a la escasez de mano de obra calificada; que la construcción de la planta geotérmica de Baja California iba viento en popa; que un grupo campesino llegó a una sucursal a cambiar un montón de billetes empapados por la lluvia, pues habían creído que era más seguro enterrarlos bajo un árbol que depositarlos en la banca; o de comentarles que Guadalajara se desarrollaba industrialmente, incrementaba su oferta hotelera y mejoraba sus comunicaciones con Barra de Navidad y con Puerto Vallarta, recién “descubierto” por Richard Burton, protagonista de “La noche de la Iguana” y por su pareja, Elizabeth Taylor.

En los años sesenta las y los mexicanos estábamos orgullosos de serlo. Se nota en las páginas de ESEM que, por ejemplo, dicen en marzo de 1967: “Si se toma a la industria como indicador de progreso, son México, Brasil y Argentina las naciones más desarrolladas” de América Latina.

En julio del mismo 1967, en un artículo dedicado al estado de Morelos, describía ESEM: “es notable que en una superficie tan reducida –no llega a 5,000 Km2- sean tan numerosos los sitios de interés turístico... Morelos no es rico en artes populares ni en folklore, si se le compara con algunas zonas del país: Xochicalco es casi único atractivo en el campo de la arqueología. Pero los manantiales son numerosos y muy bello el paisaje natural en varios municipios; ello, junto con el clima benigno y agradable de casi toda la entidad, hace factible desarrollar nuevos balnearios y sitios de recreo. Como ocurre en casi toda la Mesa Central de la república, abundan las edificaciones coloniales dignas de ser conocidas.”

“A escala nacional, la situación de Morelos es inmejorable. A menos de 80 kilómetros de distancia tiene el mercado más importante del país, o sea el Distrito Federal, con sus seis y medio millones de habitantes.” El DF era una ciudad muy diferente a la actual, con más de veinte millones de habitantes, extendida sobre los estado de México e Hidalgo, por no hablar de la gente que va y viene diariamente desde Cuernavaca, Pachuca, Puebla, Querétaro, Tlaxcala, Toluca y puntos intermedios.

En 1967 ya existía un tramo del Periférico, que hasta los noventa fue “anillo”. Se sigue llamando así, aunque es un circuito interior, no una vía que marque el contorno, la periferia de la urbe. En los años sesenta aún no existían los ejes viales, la ciudad de México tenía muchas calles estrechas, algunas anchas avenidas que se volvían un embudo y los problemas de tránsito eran verdaderos nudos gordianos, no los embotellamientos kilométricos de hoy.

Volviendo al artículo de ESEM sobre Morelos, tras apuntar que debería haber más comunicación con Puebla y otros estados cercanos, señala la insuficiencia de sus hoteles y que sólo cinco poblaciones tienen servicios bancarios. Prevé al estado como “sitio de descanso y hasta de residencia de muchos capitalinos.”

También en julio de 1967, ESEM consigna: “el consumo del tabaco en México ha existido por más de 400 años, pero fue en el siglo XIX cuando se generalizó su uso y se establecieron las primeras compañías elaboradoras de cigarrillos. Los principales estados que cultivan tabaco son Nayarit, Veracruz y Oaxaca, que aportan 90% de la producción total del país, por tener condiciones climatológicas ideales para su cultivo: temperaturas altas, mucha humedad y suelos ricos.” México producía menos del 1.5% del tabaco mundial. EUA, con casi 25% era el más importante, seguido de China, que dejó de publicar sus cifras en 1960.

El tiempo pasó, sin duda. Ahora ESEM es una revista electrónica de primera (http://www.banamex.com) y yo me congratulo de estar en el equipo de “Estudios, filosofía/historia/letras”, la revista de humanidades que publica el Departamento de Estudios Generales del ITAM desde hace veinte años. Es la más antigua de las diecisiete que se generan en el Instituto.

El jueves 24 de febrero de 12 a 14 horas festejaremos las dos décadas de “Estudios, filosofía/historia/letras” con una mesa redonda en el Auditorio Raúl Baillères, en Río Hondo 1, Tizapán, San ángel, en México, D.F. La entrada es libre. En un mundo que tiende a moverse en los extremos, los planteamientos de la revista (http://estudios.itam.mx/) son un espacio de tranquila reflexión, un oasis intelectual que recorre el hoy, el ayer, el mañana y que garantiza un festejo con análisis de primer nivel. Los esperamos.