CRECIMIENTO, DEMOCRACIA Y SUPERCONDUCTORES


Sin duda la multitud de actividades interesantes que se están llevando a cabo por los 60 años del ITAM, son una oportunidad de oro para actualizarse en los más diversos temas. Lamento que el día sólo tenga 24 horas, porque la semana pasada me perdí todo lo que organizó Ciencia Política. Sólo pude ir a la conferencia del Dr. Luis Villoro el martes 21, a la de Georg Bednorz y a la sesión de clausura del Congreso Acciones para el crecimiento, de los alumnos de Economía, en la que hicieron un apretado resumen de sus conclusiones respecto a la educación, la gobernabilidad y otros factores de desarrollo.

La conferencia del Dr. Luis Villoro, organizada por el Departamento de Estudios Generales, fue de lo más interesante. Escuchar al joven filósofo de 84 años hablar de la democracia directa en las comunidades indígenas, fue una delicia. Nos invitó a ver opciones que solemos ignorar. Estamos tan acostumbrados a las democracias representativas, que se nos olvida que hay otras formas de organización social. Lo que sucedió en Oaxaca el sábado, ver sus incendios, obliga a reflexionar en el tema y a preguntase qué tanto hay ahí una rebelión indígena con la que, en democracia directa, las mayorías están de acuerdo, y qué tanto se están dirimiendo cuestiones ajenas a los pueblos oaxaqueños.

Asimismo, me pregunto ¿Las comunidades de Internet, sean en blogs, foros o messengers, están creando una forma de democracia directa que pone en jaque a los Estados nacionales, al autoritarismo y a la cultura política tradicional? De ser así ¿podremos los mexicanos crear un camino democrático, volvernos una sociedad más responsable y constructiva? Voto porque así sea, porque la tecnología nos permita recuperar el tiempo perdido.

En otro orden de cosas, el miércoles 22 la División de Ingeniería llevó a Georg Bednorz, Premio Nobel de Física 1987 y destacado investigador de IBM a dar una conferencia de Hi-Tech en el auditorio Raúl Baillères lleno a reventar. Fue el tercer Nobel que visitó al ITAM este año. Resultó una persona sencilla y muy agradable. Durante el brindis, después de su conferencia, hubo una repentina carcajada de un grupito de asistentes. Ante nuestra sorpresa, estaba integrado por el Dr. Bednorz y varios estudiantes. Fue curioso verlo, desde la entrada. Antes de subir al estrado para hablar, estaba sentado entre el público y cuando subió hizo gala de simpatía al decir en su correcto inglés con fuerte acento alemán que 2006 fue un año de muchas celebraciones: los 60 años del ITAM, los 70 del Instituto Politécnico Nacional, los 50 del Laboratorio de Zürich de la IBM, donde trabaja desde hace muchos años y los 25 del microscopio de efecto túnel (Scanning Tunneling Microscope) inventado por Gerd Binnig y Heinrich Rohrer en 1981. Con él se hizo posible ver el mundo de los átomos y surgió la nanotecnología.

El Dr. Bednorz descubrió en su Laboratorio de Zürich, junto con Karl Alex Mueller, cómo hacer que una cerámica de óxido de bario, lantano y cobre perdiera toda resistencia a la electricidad al enfriarla a un mínimo de 397° Fahrenheit (35° en la escala de Kelvin, que comienza en el cero absoluto). Con ayuda de unas diapositivas nos explicó, como si fuera sencillo, cómo a esas temperaturas se sustituye un electrón y se logra la superconductividad a temperaturas altas, que les valió el Nobel de 1987.

Siento decirles que como soy socióloga no entendí qué pasa con el magnetismo en ese proceso, pero lo que sí me quedó muy claro es que la superconductividad lleva a la nanotecnología, es decir a que las memorias de las computadoras se hagan cada vez más pequeñas y eficaces, al surgimiento de filamentos como cables de segunda generación y al desarrollo de los trenes Maglev, que levitan al desplazarse, lo que los hace muy veloces, pues evitan la pérdida de energía por frotamiento y en cierto sentido desinventan la rueda y vuelven obsoleto el adjetivo “ferroviario”.

El Dr. Bednorz nos mostró una foto del prototipo japonés del tren Maglev (superconducting magnetically levitated vehicle), en experimentación desde 1997. En la Internet encontré que también Europa y China hacen pruebas y que EUA está muy interesado en ellos. El tren circula suspendido en el aire, sobre una vía, y es propulsado hacia adelante por las fuerzas repulsivas y atractivas del magnetismo. El que alcancen velocidades de 550 km/h o más, con un razonable consumo de energía y un bajo nivel de ruido los hace el transporte ideal y un fuerte competidor potencial para las líneas de aviación, pues, por ejemplo, en un lapso de dos horas, en un futuro más o menos cercano podremos viajar del DF a Monterrey.

Por lo pronto, son aún costosos y están en etapa de prueba. Sólo hacen recorridos cortos y a velocidades “lentas”, como el que desde el 2003 une a Shanghai con el aeropuerto situado a 30 km de distancia, recorrido que le toma 7 minutos y 20 segundos. En el 2004 dio la bienvenida a su pasajero un millón. Alcanza una velocidad máxima de 431 km/h y a una media de 250 km/h. En Japón la línea experimental Yamanashi viaja a 581 km/h, lo que lo convierte en el tren Maglev más veloz del momento. Por desgracia, hace poco en el distrito Emsland de Alemania chocó por primera vez un tren Maglev que tenía tres años funcionando. Fallecieron 23 personas.

Volviendo a la conferencia del Dr. Bednorz, hizo referencia a la “infraestructura corredor”, al viejo sueño de comunicar por tierra a todas las naciones del mundo. Por lo pronto, se habla ya de que el primer corredor Maglev conectará a Rotterdam, Holanda, con Tokio, Japón. Para IBM “Las congestiones en el transporte son más que un inconveniente, son un obstáculo al progreso.”

Aunque surgió en 1888, en 1911 adoptó el nombre de International Business Machines (IBM). Ese mismo año, en forma independiente, el científico holandés Heike Kamerlingh Onnes descubrió en el mercurio el primer superconductor. Entre 1993 y 2003, con 25 mil, IBM fue la empresa que registró más patentes en EUA. El Dr. Bednorz explicó que su empresa cuenta con ocho centros de investigación, cuatro fuera de los EUA, y en todos hay gente de diversas partes del mundo. Por ejemplo, en Zürich trabajan dos mexicanos.