DE LA INDEPENDENCIA Y LA REVOLUCIÓN


Aún estamos en el mes de la Patria. Son noticia el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Que si el cronista, que si la Torre, que si en la torre con la Torre, en fin, dan de qué hablar y en qué pensar.

Es evidente que en el panteón de los antihéroes Agustín de Iturbide tiene un peor lugar que Porfirio Díaz, lo que hace preferible recordar sus fiestas del Centenario del inicio en 18101 que las de álvaro Obregón, quien celebró el de la Consumación, en 1921. La ventaja adicional de tomar en cuenta las de 1910 es que se celebran juntos el inicio de la Independencia y el de la Revolución ¡con lo que nos gusta empezar algo! y se refuerza nuestra proverbial capacidad para sintetizar la historia y borrar impunemente siglos enteros.

La Colonia está desaparecida. Sabemos que llegó Hernán Cortés, conquistó México y luego, con 300 años de ahorro, oímos de Miguel Hidalgo y su Grito de independencia, del “mal gobierno”, francés y ateo de Bonaparte, y a favor de España y su Rey: “Viva Fernando VII”, gritó. Hidalgo quería abolir la esclavitud, no romper con la Madre patria.

Olvidos menores son que José Ma. Morelos fue alumno de Hidalgo en el Colegio de San Nicolás, hoy Universidad Nicolaita (de Hidalgo) en Valladolid (Morelia), cuna de inquietos intelectuales. Otro es que el padre Hidalgo entabló una sólida relación intelectual con Manuel Abad y Queipo, gran perdedor. Con nombramiento local, no reconocido por el Papa, el Obispo de Michoacán tuvo que excomulgar a su compañero de lecturas por el Grito. Además, como con antelación advirtió a España que los criollos del Bajío, arruinados por los impuestos y la falta de crédito, se iban a levantar en armas, fue juzgado por traición en la Patria y encerrado en una mazmorra, donde murió en 1825.

Ejemplo de síntesis es el siguiente episodio de la Independencia: a Morelos, quien sí quería independizarse, le dio igual que Fernando VII fuera restaurado en 1814. Muerto en 1815, Vicente Guerrero cobijó su movimiento en la sierra. Mientras tanto, en 1812, en España, se gestó otro, que tuvo que ver con la Independencia española de los franceses: el de las Cortes de Cádiz y su Constitución,2 quizá para nosotros light, pero entonces tan subversiva que resultó inadmisible.

Hay que recordar que su Majestad era Rey Absoluto, así que restaurado en marzo de 1914, en mayo ya había desconocido la Constitución, regresado al Absolutismo y provocado el movimiento Constitucionalista en su contra. A ese grupo perteneció Francisco Javier Mina, quien de repente aparece en nuestra historia, sin que sepamos por qué. Mina perdió la vida en Nueva España. En la Madre Patria aunque el líder del movimiento, Rafael Riego, ni triunfó, ni perdió, en 1820 desató una serie de insurrecciones que hicieron que el Rey aceptara el cambio: “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”, dijo tres años, hasta 1823, cuando regresó al Absolutismo, en una España que ya había perdido la mayoría de las colonias.

El 27 de septiembre de 1821, Agustín de Iturbide consumó la Independencia, al frente del Ejército Realista convertido en el de las Tres Garantías, el del otro Grito: "Viva la Religión, la Independencia y la Unión". Obviamente nadie gritó “católica”. Ni por asomo se les ocurrió la posibilidad de que hubiera otra.  3La bandera Trigarante, o de Iguala, nacida tras el Plan firmado por Iturbide y Guerrero, tenía, como la nuestra, tres colores: el blanco, que representaba la pureza de la religión; el verde, que significaba la independencia, y el rojo, símbolo de la unión entre desiguales: “gente menor” (castas), negros, indios, mestizos, criollos y españoles residentes en el nuevo país.

Así, México nació para conjurar el fantasma de la Igualdad. Aún hablamos de Equidad (asumir la desigualdad y tratar de minimizarla) y de Unión, términos que describen más nuestra realidad sociológica que cuando pretendemos hacer nuestros los principios de la Revolución Francesas: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Es ocioso discutir cuáles son mejores y cuáles peores. Lo que importa es darnos cuenta de que México es diferente a los países que pretende imitar y que sería mucho más útil asumir la realidad y actuar en consecuencia. El no hacerlo nos ha costado caro y es causa parcial de esa visión polarizada que nos impide desarrollarnos. Si queremos ser un país de primer mundo, no hay milagros: los retos son tan enormes como grande es la distancia entre los puntos de partida de los diferentes integrantes de la sociedad.

En 1848, hubo distintos exámenes de consciencia. Perder el 51% del territorio nacional no fue cualquier cosa. Entre ellos, el del gobernador de Puebla José María González Mendoza tiene aún vigencia: “Destruimos en los primeros días los elementos de la hacienda nacional y fomentamos el lujo público, los empleos y las erogaciones. Adquirimos deudas, y aumentamos los gastos, disminuimos los trabajadores y productores y elevamos a un número inconmensurable los consumidores. Tomamos la flor por el fruto, el lujo, por la riqueza, el brillo por la gloria; política funesta que nos hacía correr tras una sombra, olvidando la realidad.” 4  

Necesitamos conocer a México, quererlo, asumir la historia, comprometernos con ella, como los japoneses, quienes desde el siglo XIX basaron su desarrollo en su situación real, después de estudiar cuáles eran sus valores auténticos, cuáles les ayudaban a crecer, cuáles les impedían su desarrollo, y actuaron en consecuencia.

  1Desconozco películas y videos de las fiestas del Centenario de 1921. De las de 1910 encontré varios en http://www.youtube.com/watch?v=kHXm_K9fvhw&mode=related&search=. éste, sacado de Memorias de un mexicano, largo metraje de Carmen Moreno Toscano y los que aparecen en ese sitio en una lista en la 2a columna puestos (from) por ludendorff2007 se ocupan del tema.
  2Constitución política de la Monarquía Española. Promulgada el 19 de marzo de 1812. http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/c1812/12260843118006070754624/index.htm
  3La Cruz. Periódico exclusivamente religioso. (1857). México, Tomo V.
  4González Mendoza, José María. “Aniversario de la consumación independencia.” En Emilio del Castillo Negrete, Galería de Oradores de México en el siglo XIX Tomo II, p. 180.