ORQUESTA SINFÓNICA DE MINERÍA


MÉXICO GLOBALIZADO

 

Aún chorrea tinta. Un querido amigo me obsequió un libro maravilloso: el que publicó la Academia de Música del Palacio de Minería sobre el 30 aniversario de su Orquesta Sinfónica[i]. Ignoro si saldrá a la venta. Espero que sí. No suelo escribir artículos a finales de diciembre, pero, hija de un ingeniero, madre de otro y ex profesora de Sociología de México en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, no pude resistir la tentación de hacerlo.

 

El de la Orquesta Sinfónica de Minería es un logro mexicano que vale la pena conocer y compartir. Mientras escribo estas líneas escucho, gratis, valses oberturas, marchas, y otras delicias interpretadas por la propia Orquesta en sus diversas temporadas. Los MP3 están al alcance de quien quiera escucharlos, previo click en la fonoteca de su sitio Web http://www.sinfonicademineria.org.

 

En la presentación del libro, escrita por el Dr. Juan Ramón de la Fuente en septiembre, cuando aún era Rector de la UNAM, se entera uno que la Sinfónica de Minería existe gracias a un grupo de ingenieros interesados en integrar las ciencias, las humanidades y el arte, de acuerdo con una tradición nacida a finales del siglo XVIII, en el Real Seminario de Minas, cuna de la Facultad de Ingeniería.

 

El Real Seminario de Minas fue hogar de la ciencia en la Nueva España. En ella se enseñaban química, física experimental, matemáticas, geometría, latín, lógica, geografía y gramática castellana y, desde que se inauguró el Palacio de Minería (Tacuba 5 Centro DF) en las llamadas “Academias de Música” se llevaron a cabo conciertos de música culta, tradición que sepultó la guerra de Independencia y que en 1978, hace 30 años, retomó la Facultad de Ingeniería.

 

En parte el libro es un homenaje a dos directores de la orquesta: José Velazco, fundador fallecido durante la temporada de 2003, y Luis Herrera de la Fuente, su director durante una década. Aquí entre nos, el Maestro Herrera de la Fuente es un fanático del futbol. Lo recuerdo pendiente del partido, en el intermedio del concierto dominical, que a veces se prolongaba un poco más de lo programado, por “culpa” de algún gol.

 

A la pluma del versátil Subgobernador del Banco de México, Ing. Guillermo Güémez García, en su carácter de Presidente del Consejo Consultivo de la Academia de Música del Palacio de Minería, se debe el Preámbulo del libro. Ahí explica cómo la Academia y su Orquesta nacieron para contribuir al desarrollo de la cultura musical en México y para ello tuvieron una idea genial: ser una orquesta de verano, temporada en la que en pocos lados del mundo se dan conciertos, lo que desde el principio le aseguró la asistencia de agradecidos melómanos y la posibilidad de invitar a músicos y solistas de primera, que en otra época del año no vendrían.

 

José Velazco escribió en 1979 un texto que reproduce el libro, en el que explica cómo a pesar de que España tenía una actividad musical interesante, no alcanzó los niveles de otros países europeos y que Nueva España a principios del siglo XIX tenía un pobre desarrollo musical, aunque en 1711 el criollo Manuel Zumaya había estrenado en el Palacio Virreinal su ópera La Partenópe. Es decir, nuestro músico compuso su partitura (hoy perdida) cuando en Inglaterra Handel escribió su primera ópera, Rinaldo.

 

El Ing. Jiménez Espriú reseña los pormenores que llevaron al nacimiento de la Orquesta, cuando él era el director de la Facultad de Ingeniería. Entre sus diversas anécdotas narra cómo el Mtro. Velazco desarrolló una actividad incontenible, razón por la cual tuvo que pedirle al Ing. Carlos Chavarri, profesor de tiempo completo y “melómano incurable” que se encargara de atender al Maestro. El culto ingeniero debe haber desempeñado bien su tarea. Lo recuerdo incansable y dueño de una interesante conversación. Los alumnos recurrían a él en muchas ocasiones, aunque no les diera clases, así que, siempre con los pies en la tierra, mucho debe haber hecho a favor de la Orquesta y de sus temporadas en la Sala Nezahualcóyotl y en Minería.

 

Con gracia inconfundible, el Maestro Herrera de la Fuente inicia su testimonio reflexionando sobre la viabilidad del financiamiento privado a la música y citando aquella famosa respuesta de Gandhi a un periodista cuando le preguntó en Londres: “¿Qué opina usted de la cultura occidental?” y el Mahatma contestó “Sería una buena idea”. Luego menciona a la Filarmónica de las Américas http://www.poamericas.org/esp/main.htm como excepción y narra profusamente sus experiencias al frente de la Orquesta de Minería, financiada por los ingenieros. Al margen del libro, una honrosísima excepción es sin duda la Escuela de Artes Musicales de San Pedro Garza García, Nuevo León, fundada en 1990, curiosamente también presidida por un ingeniero, con una filosofía de desarrollo humano, cultural y de trabajo en equipo que vale la pena conocer. http://www.escueladeartesmusicales.com.mx/index1.php

 

Carlos Miguel Prieto es hoy el director titular de la Sinfónica de Minería. Sin embargo, termino estas líneas con una cita de Herrera de la Fuente. Para mis propias maneras fue delicia trabajar con ingenieros, siempre euclidianos: “la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta.” Quizá los ingenieros, hombres de la línea y el cálculo, sin saberlo, aman la música porque es un arte de precisión. Independientemente del plano emotivo, lo que no está bien construido, se cae. [...] p.126

 

Feliz 2008. Ojalá el ejemplo de la Orquesta Sinfónica de Minería sirva de acicate para un México más constructivo y orientado al logro que el que ahora tenemos. Ojalá cada uno de nosotros tengamos éxito en nuestros proyectos y que ese éxito nos ayude a vivir en un país mejor.

 

Como siempre, los invito a visitar mi página y a escuchar la pieza de rock alternativo de mi hijo Hernán. http://www.luzmariasilva.com/indexmat.html.

 

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[i] Jiménez Espriú, Javier, Coordinador; José Fco. Gómez de León, Edición y producción; Lorena Alcaráz y Bernardo Arcos, Fotografía. (2007). 30 aniversario. Orquesta Sinfónica de Minería. Academia de Música del Palacio de Minería. México, UNAM, CONACULTA, Difusión Cultural UNAM, Facultad de Ingeniería. 167 p.