ENTRE 1789 Y 2009


MÉXICO GLOBALIZADO

 

 

El 31 de marzo la Torre Eiffel cumplió 120 años. Es símbolo de París y de lo bello: con los rieles que los ingleses usaron para el ferrocarril, los franceses crearon la arquitectura con alma de hierro. Erigida para celebrar el Centenario de la Revolución, la Tour Eiffel fue objeto del debate de sus contemporáneos y producto de grandes investigaciones tecnológicas que permitieron hacerla siempre joven y lozana, amén de desplazar del primer lugar a la gran pirámide de Giza, de alrededor de 140 m, construida por el faraón Jufu (Keops en griego).

 

Según la Wikipedia, en México no hay aún una construcción de 324 m, tan alta como la francesa. La Torre Mayor mide 230.4 m, la de PEMEX 214 y la Latinoamericana 183. Se espera que en el 2010, con sus 350 m, rompa la barrera la torre de telecomunicaciones Torrena de Zapopan, Jalisco.

 

La Torre Eiffel conmemora la Revolución iniciada en 1789 que, con sus principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad abrió las puertas al capitalismo, tanto como lo hicieran 13 años antes, en 1776, la Declaración de Independencia de EUA, la comercialización de la máquina de vapor de James Watt y la aparición de La riqueza de las naciones de Adam Smith.

 

La burguesía, asentó Karl Marx en su Manifiesto del Partido Comunista, necesita de la innovación continua. Ahora sabemos que esa innovación se traduce en crisis como la de 1929 y la actual. En ambos casos, el estallido comenzó en el sistema financiero. La de entonces terminó una década después, como consecuencia de la ayuda que a la mano invisible le dieron la intervención del Estado en la economía y otras medidas Keynesianas. Fue evidente en aquellos entonces que la prosperidad no estaba a la vuelta de la esquina, como en vano pregonaba el Presidente Herbert Hoover.

 

En 1969, dice Alvin Toffler en La tercera ola, inició la sociedad de información. La llegada del Apolo 11 a la Luna y la caminata en ella, significó un avance sin precedentes en las telecomunicaciones. 20 años después, en 1989, el científico inglés Tim Berners Lee inventó la World Wide Web, www, innovación que cambió el entorno e incubó la crisis de hoy, estertor de la sociedad industrial.

 

¿La crisis está matando al capitalismo, como dicen los manifestantes en la City, el barrio financiero de Londres, la víspera de la Cumbre del G 20? No. Lo está cambiando: está dejando atrás la producción masiva, el empleo generalizado, el consumo desenfrenado, la indiferencia a la productividad y la competitividad.

 

La Cumbre del G20 es una reunión de un día los gobernantes de 19 países más la Unión Europea. Es un Club del poder económico. No es un lugar para decidir, es la reunión de caras sonrientes que ocultan arduas negociaciones tendientes a atajar las consecuencias de los excesos del capitalismo, los daños políticos de las quiebras, de los problemas. Pregonan la búsqueda de una respuesta global, sabedores que cada quien defenderá hasta con los dientes su agenda e intereses.

 

Dentro de la lluvia de declaraciones, el Presidente Lula de Brasil habla de un sistema financiero ligado al sector productivo. Su planteamiento es interesante. ¿Por qué los analistas se lamentan que la gente ahorre en vez de consumir? ¿No es más útil entender por qué lo hace? ¿Qué tendencias surgirán de ello? ¿Volverá el sistema financiero a apoyar la producción y no sólo al consumo?

 

El Grupo de los 5, G5, formado por China, India, Brasil, México y Sudáfrica es la parte del G20 que busca industrializarse. El reto abre infinidad de oportunidades si tenemos la flexibilidad necesaria. Esa industrialización no será como la que veía Marx en el Londres de 1848: el proletariado de hoy ya no se llena de hijos (prole), y tiene mucho más que sus cadenas que perder.

 

Nuestra industrialización, si estamos dispuestos a aprovechar la oportunidad, será mucho más orientada a la información que la industrialización anterior. En un mundo en el que con ayuda de una computadora se cortan los troncos de árbol para evitar el desperdicio y se hacen tablones exactos, se tecnifican los aserraderos, no desaparecen, como no desapareció la agricultura cuando surgió la primera industrialización.

 

México hace obras públicas. Qué bueno, pero debe aceptar que las telecomunicaciones son parte de la infraestructura, que los satélites son tan vitales como las carreteras y las presas, que es momento que los sistemas de seguridad social respondan a las necesidades de hoy ¿Por qué para contar con todos los servicios del IMSS tiene que ser indispensable la condición de asalariado, como hace 65 años? ¿Por qué no hay cabida masiva y en igualdad de condiciones para los independientes que quieran pagarlos? ¿Por qué el taller familiar o la microempresa de la esquina no cuentan con una Afore? ¿Por qué no se evita la polarización social fomentando el desarrollo de la clase media? ¿Por qué no se replantea integralmente la política fiscal, en vez de hacer reformas (parches) que debilitan el bolsillo del ciudadano, agudizan la pobreza y la falta de crecimiento nacional?

 

La crisis actual no es como las otras. Las respuestas sí. Es hora de buscar nuevas, de evitar los patrones de conflicto que nos llevan al atraso, como en otras etapas de la historia. Es hora de hacernos una mentalidad positiva, ganadora ¿Por qué quienes están en el negocio del futbol no hacen los esfuerzos necesarios para que México gane en vez de sufrir golizas? El fracaso continuo evita el desarrollo, llama al desánimo y a la violencia. Con eso perdemos todos ¿Eso queremos para el Centenario y el Bicentenario?