AUXILIO. QUÉ HAGO CON MI TARJETA DE CRÉDITO


MEXICO GLOBALIZADO

 Este artículo se llama como el libro que escribí con sugerencias para pagar las tarjetas. Hay diversos caminos para volver manejables las deudas. Platico del que experimenté. La idea es que el lector vea qué le sirve y que trace el suyo, de acuerdo con su situación particular, aprovechando sus posibilidades reales.

 

Deber más de lo que se puede pagar (sobreendeudarse) es una pesadilla. Muy cara si la deuda es dinero de las tarjetas de crédito. Interminable cuando sólo nos alcanza para dar el mínimo, cuando usamos el crédito al sacar dinero del cajero para terminar la quincena o pagamos una tarjeta con otra, prácticas que sólo elevan la deuda (el capital o dinero prestado) y su costo (interés + comisión + IVA) multiplicado por el tiempo que tardemos en pagar.

 

Cuando estamos sobreendeudados nos sentimos en una situación sin control, como si fuéramos en un avión que cae en picada, muy angustiante, que pone al dinero en el centro de nuestra vida, nos impide pensar en otra cosa, nos hace trabajar o estudiar mal, nos vuelve malhumorados, distraídos e ineficientes.

 

Pagar es la receta. La pregunta es ¿Cómo? ¿De qué nos sirve que digan que paguemos más del mínimo si apenas lo juntamos? Tendrían que explicarnos más porque, aunque no lo crean, sí hay respuesta: el “salvavidas”. Hay que ver qué plan de pagos a la medida de nuestras posibilidades tiene el banco y, con diversos elementos, definir qué plazo nos conviene más. Si arreglamos un plan con el banco, con abonos similares al pago mínimo liquidamos la deuda porque:

  • nos baja el costo
  • parte del abono es para pagar lo que debemos, en lugar de sólo cubrir intereses, comisiones e IVA, y
  • conservamos la tarjeta.

 

¿Con un plan de pagos nos tardamos mucho, hasta 36 meses, en pagar? Sí, es cierto, pero tres años es más rápido que nunca acabar, como sucede si sólo cubrimos el mínimo. ¿Por qué son tan confusos los anuncios? Mi amigo JAB dice que es como ver un letrero que dice “cuidado con la fauna marina” en vez de: “¡aguas con los tiburones!”.

 

Por eso escribí el libro, porque los tarjetahabientes entendemos poco el idioma de los expertos. Lo hice para traducir los conceptos más importantes a términos más conocidos, lo que nos ayuda a decidir con conocimiento de causa.

 

¿Qué sería de nosotros si no contáramos con nosotros mismos? La pasaríamos mal. Sólo nosotros podemos salir del sobreendeudamiento y aprender a manejar nuestras finanzas, así que vale la pena tomarnos un rato para eso y dedicar el resto del día a lo que nos interesa, incluso a ganar dinero, si eso deseamos.

 

¿Conocen el Museo Franz Mayer del DF? Está hecho con la enorme fortuna que acumuló ese personaje, misma que heredó íntegra a México. Cuentan quienes lo conocieron que cuando ya estaba retirado de los negocios y se dedicaba a la fotografía y a sus colecciones de relojes, muebles, libros y demás, telefoneaba diario para preguntar por sus acciones de la Bolsa y luego se olvidaba del tema.

 

Las personas normales podemos también ocuparnos un rato de nuestras finanzas y punto, si como el Sr. Mayer, definimos lo que debemos cuidar. ¿Nos hemos fijado que no es lo mismo lo que en teoría ganamos que lo que en realidad recibimos? Por ejemplo: tenemos un sueldo de mil pesos. Esa cantidad es nominal, sin descuentos, es el ingreso bruto. En realidad recibimos 850 ó 900 (ingreso neto). Si gastamos mil ¿De dónde sacamos la diferencia? De la tarjeta. Pedimos dinero prestado.

 

Para darnos cuenta qué tanto nos fijamos en el dinero, pensemos en la última vez que tuvimos un aumento de sueldo o ganamos horas extras ¿Sabemos cuánto fue y en qué lo usamos? Otras preguntas en el mismo sentido: Si hacemos un cheque o un retiro de la tarjeta de débito ¿Lo apuntamos? ¿Lo restamos del saldo? Si no es así ¿Cómo sabemos cuánto dinero tenemos? ¿Qué hacemos cuando “se acaba”? ¿Alguien nos “llena” la cuenta como si fuera una jarra con agua, o usamos la tarjeta para acabar la quincena?

 

Si tenemos un negocio o trabajamos por cuenta propia ¿Cómo establecemos nuestro ingreso? ¿Tomamos lo que vamos necesitando? Si es así ¿Sabemos si ganamos o perdemos?

 

Las tarjetas en sí no son buenas ni malas. Somos nosotros quienes hacemos un uso correcto o incorrecto de ellas. En mi libro sugiero cómo pagarlas y cómo aprovechar ese aprendizaje para usarlas a nuestro favor. Las tarjetas de crédito fueron creadas como medio de pago, no como motor de la economía. La meta es pagarlas y luego volvernos “totaleros”, es decir, liquidar todo el saldo.

 

Les invito a adquirir ¡Auxilio! ¿Qué hago con mi tarjeta de crédito? El libro tiene dos presentaciones: la electrónica, que está disponible en http://www.librositio.com (por favor copie la dirección-e a su buscador) cuesta 10.99 dólares de EUA.

 

La impresa, en edición propia, sale en $150 (ciento cincuenta pesos mexicanos) más gastos de envío. Por favor escriba a luz_maria_silva@yahoo.com o luzmariasilva@gmail.com para ponernos de acuerdo.