SECUELAS DE LA INFLUENZA


MÉXICO GLOBALIZADO

 

México es un país enorme: si ponemos Baja California en las Islas Británicas, Cancún queda en Turquía. A veces olvidamos su tamaño y la multiplicidad de culturas, idiomas, formas de ver la vida, ideologías, etcétera. Rara vez logramos ponernos de acuerdo, incapacidad que nos ha costado muy caro. En la lucha civil de 1810 a 1876 perdimos 51% del territorio, tuvimos 5 guerras internacionales y el ferrocarril llegó con 65 años de retraso.

 

Concluimos como república federal con fuerte tinte centralista y un país mayoritariamente católico, con libertad de cultos y una Iglesia acotada. En 1910 se acabó el acuerdo y la Revolución, con su secuela, la Cristiada, terminó en 1929. Otra vez el costo fue alto en vidas y en oportunidades de crecimiento.

 

En este 2009 la influenza AH1N1 detuvo nuestro proceso de deterioro y creciente desacuerdo. Es una oportunidad de oro para reencontrar el rumbo y rehacer acuerdos. Ojalá la aprovechemos. En el manejo de la emergencia fue gratificante ver que al margen del partido al que pertenezcan, las autoridades se pusieron de acuerdo. Hasta parecíamos un país democrático en el que una vez que llegan al poder, los candidatos son gobernantes de todos, sin perder su filiación.

 

La emergencia mostró problemas de higiene: las epidemias son producto de la mugre y el descuido, con independencia de cómo se llame el virus, cómo se trasmita, o la enfermedad concreta que provoque.

 

Los mexicanos debemos ser más limpios, no cabe duda. No lo somos entre otras cosas por falta de agua, al menos en el área metropolitana del DF. Ya anunciaron un corte para los días 5, 6 y 7 de junio. Espero que hagan las cosas de forma moderna: que den con exactitud la lista de las áreas afectadas, los horarios de interrupción y las horas en las que les mandarán pipas limpias con agua potable. En México hay excelentes expertos en logística capaces de hacer un plan que funcione y evite que la gente forme “cola” para llenar unas cubetas, en un sitio lleno de charcos y lodo, como chiquero.

 

Otro problema que afloró en la emergencia, es que los mexicanos vamos al médico cuando no tenemos más remedio y a veces es demasiado tarde.¿Por qué? Porque la medicina privada es cara y la popular está saturada. En medio queda la de la seguridad social. Tenemos dos instituciones: el ISSSTE y el IMSS. Soy consciente de que el ISSSTE tiene menos afiliados que el IMSS, pero no entiendo por qué el IMSS no se moderniza, por qué no hace que sus empleados usen sus equipos de cómputo, por qué no puede atender a sus pacientes como personas.

 

En contra de lo que alguna gente cree, el IMSS no es gratis. Es una prestación que pagan en distintas proporciones, según el renglón, patrones, trabajadores y gobierno. La cuota por enfermedades y maternidad es el 11.875% del salario base de cotización (SBC). De ellas, el patrón aporta 8.75% y los trabajadores el 3.125%. Dicho en otras palabras, además de lo que paga de sueldo, el patrón desembolsa ese porcentaje y al trabajador se lo descuentan del sueldo, por nómina. Urge presionar para obtener mejor servicio.

 

Finalmente tengo algunas observaciones, opiniones y preguntas que he escuchado, visto y oído aquí y allá.

 

¿Por qué los políticos pueden estar a menos de dos metros entre sí, sin tapabocas, y nosotros no?

 

¿Por qué se debe estornudar en el antebrazo, aunque se siga usando la misma ropa, y en cambio no se puede llevar corbata, aunque no se use de pañuelo?

 

Tengo curiosidad por saber si seguir en emergencia en el DF y su área metropolitana querrá decir que las obras públicas se harán con mayor eficacia, para impedir embotellamientos de tránsito que aumenten la contaminación, ¿Significará que cuando abran una calle sacarán los tubos de albañal y los retirarán de inmediato para sustituirlos por nuevos? ¿Arreglarán las fugas de agua potable de una red en la que se desperdicia el 30%?

 

Termino con una reflexión ¿Por qué las medidas de China nos parecen insultantes? China es una dictadura y como tal actúa sin miramientos. Confinó a los mexicanos por ser un riesgo de contagio, no por mexicanos. Para que no nos ofendiéramos, antes envió un regalo médico tan generoso que el Presidente lo recibió.

 

¿Por qué nos enojamos porque Singapur no dejó salir del hospital a un enfermo contagioso? ¿Qué diríamos si lo dejaran salir en México? ¿Por qué nos indigna que los extranjeros nos “discriminen” si a nosotros nos piden estar confinados, sin ver a otros mexicanos, y para comer en un restaurante tenemos que demostrar, como niñitos, que nos lavarnos las manos? ¿Por qué si debemos sentarnos espaciados en los cines y un largo etcétera?

 

Mientras escribo, el ejército recoge la ayuda enviada por Francia y por Corea del Sur. Si nos ofenden ¿Por qué recibimos sus regalos? Hablar de discriminación ¿Será la nueva manera de sentirnos víctimas?