De terremotos, historia y retos


México globalizado Luz María Silva

¿Sabían que el llamado Valle de México geográficamente no es un valle, sino una cuenca cerrada, porque era el lecho de cinco lagos que durante generaciones el ser humano fue secando?

Secamos los lagos, pero no podemos modificar el carácter de cuenca cerrada, es decir, de un sitio preparado para recibir agua, para conservarla, no un valle abiertp. que desagua mediante ríos.

¿Alguna vez se han enlodado una mano y dejado que el lodo se seque? Una vez que sucede eso, uno simplemente se sacude el polvito poroso que queda. Si no espera a que se seque, se ensucia con el lodo.

Esa tierra porosa que no sirve de nada es lo que hay en la zona del subsuelo de la Ciudad de México que fue lago. Todavía en 1957, se decía que el subsuelo lodoso protegía a las construcciones. Cierto o no, lo que es claro es que ahora eso no sucede y que si en sitios como el Centro Histórico, que eran lago, ahora hay agua a 7m de profundidad o más. la tierra porosa que hay ahí, no sirve de mucho, además de la parte que eran canales o chinampas hechas por los hábiles mexicas en Tenochtitlán.

En 1985 el terremoto fue terrible. El de ahora también, pero créanme ni de broma tan duro como aquel. El avance tecnológico, la experiencia, los aprendizajes hacen que la tragedia de hoy sea muchísimo menor que la de entonces.

Como siempre, la sociedad civil tomó la delantera al gobierno. Por un lado, porque no creemos en éste. Por otro, porque es natural: un ser humano se mueve mucho más rápido que una estructura burocrática. Sin embargo, cuando la Marina o el Ejército toman el mando, las cosas funcionan mejor.

La desgracia es que no hay alguien que coordine los esfuerzos. El desperdicio de donativos es brutal y como no hay un coordinador general, no se van a Morelos, Puebla, Guerrero Oaxaca, Chiapas, ni Tabasco, también afectados por desastres naturales, como sabemos todos.

En 1985, tras la etapa de ayuda llegó y solidaridad, llegó una de rabia profunda, personal, individual. Supongo que fue reacción normal.

Ayer, frente a la casa, en una zona afectada, dos autos con jóvenes a bordo, obligados a salir en reversa de la calle, tuvieron un incidente de tránsito bastante tonto: en el de los jóvenes uno abrió la puerta trasera y golpeó al auto de las jóvenes. Le rompió la calavera y le raspó un poco la pintura.

Qué rápido desapareció la bondad de sus caras. Supongo que el ser observados por mucha gente, impidió un enfrentamiento a golpes. Lo increíble del caso es que el seguro llegó pronto, así que desaparecieron.

Ahora motociclistas y ciclistas son dueños de las calles, hasta que haya un incidente grave con ellos. También con los autos que van en sentido contrario cuando un voluntario decide que lo mejor es cerrar una calle, son un peligro a corto plazo y posibles víctimas de violencia en pocos días, cuando la bondad se convierta en rabia y agresividad.

Si hubiera una forma de coordinación, no tendría que haber tanto desorden en las calles y en las labores de rescate. Restan eficacia a las acciones de las personas bondadosas que se han volcado a ayudar a los afectados.

A diferencia de 1985, hoy tenemos muchos mapas que dan idea de las zonas afectadas y muestran cómo donde hubo lago y hoy hay tierra seca, se concentraron los inmuebles colapsados. También en lugares que antes fueron tiraderos de basura.

Tal vez en los 32 años que separan a los dos terremotos, se secó más el subsuelo y los derrumbes se dieron en una ancha línea recta mucho más larga que entonces. Sin embargo, las cosas son distintas, mucho menos malas ahora que entonces.

Me pregunto: si sabemos lo difícil que se ha vuelto el subsuelo de la Ciudad ¿no debe haber un reglamento de construcción que lo contemple, que establezca de verdad la altura máxima de los edificios con tecnología "X", la de los que se hagan con tecnología "Z", las zonas en las que sólo debe haber casas o construcciones de dos pisos, etcétera?

¿Cuántos de los edificios que hoy presentaron problemas o están dañados o caídos se dañaron en 1985? Me atrevo a pensar que muchos. En eso nos hace falta también un gobierno que impida las manitas de gato. En la Roma y la Condesa, la mayoría de las construcciones afectadas sufrieron también en 1985, pero las "arreglaron".

Ya que la corrupción está siempre presente, al menos sugiero que ANTES de cambiarse por las zonas afectadas, llenas de personas alivianadas y de muchos extranjeros, puntos ideales para la bohemia y el lujo, pregunten a los vecinos qué pasó con la construcción en los dos terremotos mencionados.


El artículo con tres imágenes: el lago de Tenochtitlán, la orilla del lago en las colonias actuales y la línea de colonias con edificios destruidos está en "Historia de México y el mundo que lo rodea" en Facebook